Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band: El alter ego para desaparecer

Ángel Fernández.-

Ringo, John, Paul y George revolucionaron la música. Foto: photopin (license)

Verano de 1967: el disco Revolver se queda sin municiones para el término del año anterior y comienzos del primeramente mencionado. El cuarteto de Liverpool busca llevar el poder musical a un plano más complejo, superior, y, sobre todo, mucho menos comercial. El sonido deja la brillante simplicidad que enamoró a millones para entrar dentro de la ola psicodélica. La legendaria banda se sumerge en los misterios subconscientes que le dan vida y forma a este renovado conjunto de sonidos, contando con hall rock, orquestas y muchas otras adecuaciones genéricas que convirtieron el proyecto en algo totalmente diferente.

La beatlemania

Para el año 1966 la banda pasaba por tiempos convulsos, relaciones delicadas con el gobierno estadounidense por no aceptar una cita, y, peor aún, una guerra con la cristiandad, que, lógicamente, es una institución universal. John Lennon fue aquella voz rebelde que como bendición fue también maldición para los  malos intérpretes. Todo empezó con una declaración dónde aseguraba que la beatlemanía había llegado a un punto dónde gozaban de más fama de la que podría tener el propio Jesucristo. El músico buscó subsanar heridas, pero el daño ya estaba hecho.

Acetatos en llamas, amenazas de muerte y manifestaciones de protestas empezaron a difamar la imagen de los Beatles, quienes pasaron a ser reducidos a la escenificación del satanismo y el anticristianismo.

Para mediados del año 1967 se desprendieron rumores de una separación, pero la realidad fue otra: John, Paul, George y Ringo se dieron unas pequeñas vacaciones de dos meses para que cada uno pudiera explorar sus más profundos sentimientos a través de sus instrumentos y voces, viajes de alienación que empezaban con antelación a moldear el proyecto en cuestión mucho antes de concretarlo.

Lo más valioso del selecto club

El disco ofrece un sonido que se logró con la mezcla de cuatro pistas en edición al momento de grabar. La mayor influencia de esta obra de McCartney vino de la mano de The Beach Boys y su disco Pet Sounds, al cual hicieron claras referencias en su elaboración, con cambios y progresos notables en la forma de Paul de tocar el bajo. El hecho de que se trabajara con tantas pistas permitió que se insertaran cantidades de sonidos y arreglos colosales, lo que a su vez significaba también una labor mucho más larga y tediosa, que al final dio como fruto un disco tan especial como lo es el Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band, álbum que ya cumple 50 años.

Entre las canciones más importantes que se cuentan dentro de este viaje sonoro destacan la que lleva el nombre del disco, la cual surgió por un chiste con la S y la P de la sal y pimienta de un avión donde viajaba Paul, y que a su vez cuenta con una estructura que sale de lo convencional, por todos esos ruidos iniciales y la voz de presentación de numerosos personajes ficticios que representan los integrantes. Ese aspecto de alter ego que se quería resaltar se entiende de golpe con la que sería la primera tonada del disco.

Luego está Lucy in the Sky with Diamonds, la canción que sugirió teorías de las sustancias que consumieron los integrantes para elaborar el proyecto por la conexión de las siglas LSD con las iniciales de las palabras clave del título. La banda siempre desmintió tales argumentos.

La canción se inspiró en un dibujo del hijo de Lennon, uno titulado como la canción y que le había regalado al pequeño una compañera de clase en el colegio.

Una pieza como With a little help from my friends también tuvo su repercusión por temas de drogas, por líneas como “get high”, o como lo interpretó un enemistado presidente estadounidense los amigos (friends) eran los “farmacéuticos”. Sin embargo, son posiblemente los estribillos y coros más pegajosos del disco en general.

A day in the life es finalmente la pieza que termina el disco con anexo de crescendos orquestales y arreglos de categoría sinfónica. Cuenta dentro de la ficción el accidente automovilístico de Tara Browne. Lennon confiesa que en su mente no dejaba de predominar la imagen de su cabeza destrozada, además del semáforo del cual hace mención la lírica en cuestión.

Imagen y concepto: Los ideales que nunca perecen

La imagen de este disco siempre fue tema de revuelo y de importante connotación cultural. El colorido que transmite primeramente el trabajo del diseñador del movimiento pop art, Peter Blake, no era más sino un reflejo de la psicodelia que colmaba no solo el sonido, sino también los clips respectivos de las piezas contenidas en el trabajo.

Haciendo una lectura más profunda de lo que significó el cover de este álbum se puede encontrar una foto de lo que llaman portadas personalistas, como se le ha visto a miles de bandas. La intención de poner en tapa los rostros es para de alguna manera establecer un contacto con el público, y que además se vea expresada una “personalidad” en cada uno de los integrantes.

Entre bandas como The Rolling Stones, Kiss, AC/DC o cualquiera de los colosos del rock, ninguna supera a The Beatles en este aspecto, pues todos sus discos de inicio a fin trabajaron en esta línea con los covers. La diferencia está en que siempre mostraron facetas diferentes, entre expresividad, vestimentas o barbas y bigotes. El Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band se antepone a cualquier cover personalista de la historia, pues en lo que cabe a la interpretación se entiende que la banda está justo a la derecha de sus muñecos de cera, buscando hacer entender que nunca han sido quienes son realmente ante los ojos de nadie, y a sus espaldas está la historia representada en rostros de índole social, artística, política, entre otros.

Personajes como Karl Marx, Marlon Brando, Aleister Crowley, Shirley Temple, Allan Poe, o el propio Bob Dylan acompañan a la banda vestida de tropa multicolor en una especie de desfile de marcha que se detiene ante una decoración floral que pone el nombre del disco, como si se asegurara la muerte de los que ya no están y los que tarde o temprano dejarán de estar, la soledad de los corazones que mueren dejando en vida eterna sus ideas y personalidades ante el escenario mediático. Es una imagen sobre los legados, donde el cuarteto de Liverpool nvita a creer en la música y su invisibilidad, más que en lo que veremos desvanecerse como polvo en el viento.

Cambio de la historia musical

El productor musical y profesor de la Universidad Monteávila, Vicente Corostola, resalta el impacto cultural que, 50 años después, todavía ejerce Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band

_ ¿Figura este álbum en el podio de discos de la banda?

_ Entre gustos y colores no han escrito los autores, dice el refrán. Pero por lo que significó para la música popular contemporánea, el disco tiene que estar entre los primeros de la discografía Beatle. De hecho lo está. Como también lo está entre los primeros trabajos discográficos de todos los tiempos. En él se conjugan dos cosas. La primera por el simple hecho de ser de los Beatles, y los Beatles fue el grupo que cambió la historia de la música popular contemporánea; y la segunda por ser un trabajo que marcó y reflejó una etapa importante en el desarrollo de la música pop junto al Pet Sounds de los Beach Boys, como también al propio Revolver de los Beatles.

_ Tratando de hallar oro donde nadie se dispuso a buscar, ¿de las canciones menos valoradas dentro de este disco, cuál tiene un valor significativo para ti?

El disco no se puede ver por individualidades. Sería un error. Hay que verlo en completo. Ese fue el concepto que desarrolló Paul McCartney al hacerlo. La obra es de él. Los demás Beatles fueron los panas de turno que lo ayudaron a ejecutarlo. Hay que recordar que a Paul se le vuelve loca la cabeza cuando escucha el disco que hace Brian Wilson de The Beach Boys, llamado Pet Sound, y que da pie a que Paul explote toda esa creatividad inmersa en el mundo hippie, el flower power y algunos estupefacientes lisérgicos. El mismo Paul ha dicho que si no hubiera existido el Pet Sounds no hubiera existido el Sgt Pepper´s. Hubiera nacido otra cosa en la que estaba, de hecho, trabajando.

_ ¿Cuál de los cuatro integrantes a su parecer destacó más en el proyecto? En todo lo referido a aportes de composición o letras.

De todas las opciones, Paul, quien es el creador de la obra.

La música como legado invisible

Ante la masiva producción musical, los artistas son propensos a caer ante la tendencia, se hacen esclavos de la maquinaria de contenidos superficiales que podrían generar descomunales cantidades de dinero. El disco de 1967 nos invita a reflexionar como lo hizo Paul McCartney, que vale más todo proyecto que perdure en el tiempo que el que cobre momentáneamente a través de una imagen de impacto. Como lo dijo el genio musical, necesitaban escapar de esas cabelleras estereotípicas y sacar a la luz su propio alter ego como una especie de liberación ante las cadenas que impone la industria, ese maleficio que evitan día a día los auténticos artistas, los que entienden que la música es un legado invisible por forjar a través del talento.

* Ángel Fernández es estudiante de Comunicación Social de la Universidad Monteávila.

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