Deterioro de la industria petrolera agudiza crisis en Venezuela

Andrea Doval.-

96% de los ingresos de Venezuela provienen del petróleo. Foto: photopin (license)

“A lo largo de los últimos 18 años el gobierno ha expropiado más de cuatro millones de hectáreas del sector agrario que dejaron de ser productivas. Por lo tanto dependemos, hoy más que nunca, de importar esos alimentos, pero como la industria petrolera no está generando los dólares que necesitamos para importarlos, el resultado es la gran escasez de alimentos que sufre Venezuela” señala el ex director Petróleos de Venezuela (Pdvsa), José Toro Hardy.

El especialista explica que el 96% de todos los dólares que ingresan a Venezuela provienen del petróleo, y que, al deprimirse el sector de hidrocarburos, como ocurre actualmente, el país se queda sin divisas.

“La crisis que estamos sufriendo ha tenido una influencia devastadora que no se limita al sector petrolero sino que está afectando todo el aparato productivo venezolano”, agrega.

El ex ministro de Energía y Minas, Humberto Calderón Berti, afirma que a pesar de que actualmente se produce y refina menos petróleo, el país depende, proporcionalmente, mucho más del ingreso petrolero porque todo el aparato productivo nacional, tanto industrial como el agroindustrial y agropecuario, ha sido muy afectado por la malas políticas económicas.

“El gobierno ha privilegiado las importaciones con dólares preferenciales que en el fondo estimulan y propician la corrupción en detrimento de la producción nacional, es decir, si Venezuela pudiera producir al precio que estamos importando los productos, estoy convencido de que la producción nacional sería muy alta”, profundiza.

Calderón Berti, quien en el pasado también presidió Pdvsa, indica que el país está sufriendo los efectos de la caída del precio del crudo en conjunto con el declive de la producción nacional, lo cual, según sostiene, se traduce en un deterioro muy marcado de las condiciones de vida de la población.

Elie Habalian Dumat, experto petrolero y ex gobernador de Venezuela ante la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), explica que se está cerca de cumplir tres años de un cambio en la estrategia del mercado petrolero promovida por Arabia Saudita y sus aliados del Golfo, cuando tumbaron los precios del crudo a través de la oferta, los cuales descendieron de forma acelerada, llegando a costar $30 el barril.

Habalian señala que se ha reducido al mínimo el factor geopolítico que antes influía de forma determinante en el crudo y que, por otro lado, el fracking se está convirtiendo en una especie de marcador de precios.

Toro Hardy apunta que el excedente de oferta sobre la demanda petrolera resultó en la caída de los precios del crudo. “Frente a este panorama la OPEP ha tratado de aplicar recortes de producción para procurar que se disminuya la oferta y, por medio de esa vía, el precio. Sin embargo, se estimuló la inversión en algunos países productores para desarrollar nuevas tecnologías, específicamente fracking en los Estados Unidos, que permitió el aumento sustancial de su producción petrolera”, añade.

“El tema está en que en la medida en que los países de la OPEP bajan la producción para sostener los precios altos del petróleo, los países que no son miembros de la organización aumentan su producción anulando el efecto del recorte de producción por parte de la OPEP”, acota Calderón Berti.

 Toro Hardy subraya que Venezuela está sumergida en una situación complicada al ser absolutamente dependiente del ingreso petrolero, el cual, según señala, depende de la combinación de dos factores: cuánto petróleo se produce y a qué precio se vende.

“La producción petrolera del país ha venido cayendo sensiblemente. Cuando el presidente Chávez tomó el poder Venezuela producía 3.700.000 barriles diarios, hoy apenas produce 1.970.000 barriles. Por otro lado, el precio llegó a estar en un máximo de $116 por barril y hoy está por debajo de los $40 por barril”, puntualiza.

Puertas para adentro

Toro Hardy agrega como tercer factor la pérdida de la eficiencia en la industria petrolera venezolana debido a los 20.000 despidos en Pdvsa por parte del gobierno en el año 2003.  Como resultado de eso, señala Toro Hardy, la productividad en la industria ha desmejorado.

“Hoy en día nuestra refinerías están en pésimo estado, están trabajando en el orden del 50% de su potencial producción porque no se han hecho las inversiones en mantenimiento adecuadas”, enfatiza.

Habalian sostiene que el gobierno ha utilizado a Pdvsa como instrumento político y geopolítico, lo que no le permitió, en el tiempo requerido, realizar las inversiones para el mantenimiento y crecimiento de la industria.

“Se descuidó la atención de la empresa hacia su negocio principal. Fue utilizada para llevar a cabo una serie de programas para los cuales no fue fundada, como construir casas, repartir alimentos, administrar la Misión Ribas”, ejemplifica.

Considera que no tiene sentido hablar de las medidas requeridas para reactivar Pdvsa si no se parte de un cambio radical del proyecto político del país. “No tiene sentido llover sobre mojado, es gastar pólvora en zamuro”, afirma.

“Lo primero que requiere la industria es inversiones, pero para poder recibir inversiones se necesita una nueva política petrolera que sea capaz de brindar seguridad jurídica a los inversionistas. Mientras lo que exista sea una política de controles que no genera ningún tipo de confianza, no habrá quien se atreva invertir en Venezuela y, en consecuencia, la situación seguirá en deterioro”, enfatiza Toro Hardy.

Calderón Berti estima que se debe realizar un gran esfuerzo por recuperar la industria petrolera venezolana y que, también, es pertinente abrir la frontera a la inversión extranjera para que el sector privado, conjuntamente con Pdvsa, pueda contribuir a la recuperación del sector de hidrocarburos.

* Andrea Doval es estudiante de Comunicación Social de la Universidad Monteávila.

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