Visión 2.0 | Mundo snap

María Eugenia Peña de Arias.-

La tecnología 2.0 ha cambiado la forma como se busca la información. Foto: photopin (license)

Quizás cuando los editores de The Chicago Tribune publicaron su primer número en la web no eran del todo conscientes de la revolución que estaban inaugurando en la historia del periodismo. Pulitzer y Hearst seguramente no se imaginaron el alcance que podría llegar a tener su prensa de masas, cada vez más despegada del papel y la tinta, en los que durante prácticamente todo el siglo XX se soportó “el mejor oficio del mundo”.

Desde principios de los 90 el periodismo ha sufrido cambios fundamentales en los modos de recoger, procesar y divulgar la información. Contenidos generados por usuarios, propuestas multiplataforma, actualizaciones 24/7, periodistas polivalentes, convergencia tecnológica son expresiones que vienen asociadas a esta nueva manera de contar la realidad, y que se suman a un elenco de palabras que intentan definir, atajar un fenómeno que sigue cambiando en este momento en el que usted lee mi columna.

A los medios de comunicación no les queda más remedio que transformarse: en la sociedad de la información la innovación es una necesidad. La tecnología abre posibilidades y los usuarios se hacen cada vez más sofisticados. La experiencia de medios que destiñen, como dice Mafalda, cada vez agrada menos a las audiencias, como revela el último reporte sobre periodismo digital del Reuters Institute.

En su estudio desarrollado en 26 países y en el que consultaron a 50 mil personas, los investigadores del prestigioso think tank europeo encontraron que el 51% de los encuestados recurre a las redes sociales como fuentes de noticias cada semana, y que para el 12% es su principal fuente. Cuando se pone la lupa a los nichos por edades, encontramos que el 28% de los jóvenes entre 18 a 24 años tiene a las redes sociales como principal proveedor de información. La radio y la prensa impresa prácticamente no existen para este segmento.

El principal dispositivo para acceder a las noticias es el teléfono inteligente. En el estudio comparado de los últimos cuatro años se ve cómo el consumo de noticias por prensa y TV decrece, mientras que el consumo por portales web se mantiene y el de las redes sociales ha aumentado en un 46%.

Cuando se analizan las redes más usadas para conseguir información aparece en primer lugar Facebook, en segundo YouTube y en el tercero Twitter. El cuarto lugar puede resultar sorpresivo: Whatsapp, que sube al tercer lugar cuando se evalúa el uso de la red social con otros fines además de conocer noticias. Si lo piensan bien, muchos de nosotros nos hemos enterado de sucesos recientes gracias a esta aplicación.

Y a la vez que cambian los hábitos de consumo de medios, cambia también el modo como se configura la agenda noticiosa. Los algoritmos están sustituyendo el trabajo de los editores a la hora de decidir cuáles son las noticias más importantes, un álgido tema en el ámbito periodístico.

Estos datos pueden dejar nervioso a más de uno. A los periodistas, porque su trabajo se parece cada vez menos a lo que aprenden en las aulas de clase; a las universidades, porque si el esquema de enseñanza está centrado en los medios y no en los fines de la profesión, la innovación las deja atrás irremediablemente; a los estudiosos de la comunicación, porque a estos medios y a estas audiencias es difícil seguirles el ritmo. Y en general a quienes les preocupe que el conocimiento de lo público y la actuación en sociedad dependan de las síntesis que se puedan lograr en una imagen, en 140 caracteres o en 10 segundos de video.

* María Eugenia Peña de Arias es decana de la Facultad de Ciencias de la Comunicación e Información de la Universidad Monteávila.

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  1. Ma. Eugenia, tu sabes que pusiste el dedo en una de las llagas incurables del momento. Reúne en la Universidad a los veteranos con algunos expertos en redes y pongámosle cabeza y objetivo a todo esto. La marea esta llevándonos por delante. Y el mundo se salvará por la VERDAD, no por la hipercomunicación. Tu colega, Beatriz Briceño Picón

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