Conocer factores de riesgo permite prevenir enfermedades cardiovasculares

Gretta M. Gil Anzola.-

El ejercicio ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares. Foto: photopin (license)

La Organización Mundial de Salud (OMS) asegura que los principales factores de riesgo que conllevan a enfermedades cardiovasculares son la hipertensión, la obesidad, el tabaquismo y el sedentarismo. La Sociedad Venezolana de Cardiología agrega que otros factores comunes son el consumo excesivo de alcohol, la hiperglucemia, enfermedades bucales y nefropatías.

Según la OMS, las enfermedades cardiovasculares afectan un 80% de la población mundial. De acuerdo con el Plan Estratégico de la Sociedad Venezolana de Cardiología publicado en el 2015, las patologías vinculadas al corazón son las principales causas de muerte en la población venezolana, que afecta tanto a los hombres como mujeres.

Venezuela tiene la particularidad de que el 45% de los fallecimientos por enfermedades cardiovasculares ocurre en la edad productiva del ciudadano, es decir entre 25-64 años.

Es importante conocer al detalle los factores de riesgo, ya que si se puede solucionar a tiempo se puede prevenir las enfermedades cardiovasculares.

La hipertensión es el aumento de los niveles de la presión arterial que pueden desencadenar patologías como arritmias, trombosis e insuficiencia coronaria, por lo que es importante conocer los valores normales de la tensión que oscilan entre 120-80 mm Hg, evitar el consumo excesivo del alcohol y el vicio de fumar.

El sedentarismo es la falta de ejercicio. Este factor de riesgo se puede alterar sin problema, ya que al modificar el estilo de vida con una rutina de entrenamiento va a permitir disminuir la presentación de enfermedades cardiovasculares.

La obesidad se debe a una mala alimentación que puede desencadenar varios factores de riesgo como la hipertensión, diabetes y el colesterol.

Además de conocer los factores de riesgo, hay que tener conocimiento de los antecedentes familiares, ya que al tener registro de ataques cardíacos existe el riesgo de poder padecerlo. El peligro es latente al momento de tener un registro elevado de infartos de miembros familiares directos.

* Gretta M. Gil Anzola es estudiante de Comunicación Social de la UMA.

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