Visión 2.0 | Primera mirada: El diálogo Gobierno-MUD en Twitter

María Eugenia Peña de Arias.-

Twitter abona en la fragmentación de lo público. Foto: photo credit: clasesdeperiodismo taza twitter via photopin (license)
Twitter abona en la fragmentación de lo público. Foto: photopin (license)

Lunes 24 de octubre, a dos días de la Toma de Venezuela convocada por la Mesa de la Unidad, Twitter crepita ante el anuncio de un acuerdo de diálogo entre el Gobierno Nacional y la MUD con la mediación del Vaticano. Sorpresa, estupor, ataques, manifestaciones de confianza absoluta, rumores, fotos falsas… Todo circuló en la red a 140 caracteres por segundo. Que Chúo Torrealba fue a la reunión; que hay una foto en la que aparece Julio Borges; que Capriles, María Corina y Voluntad Popular se enteraron por televisión.

Chúo Torrealba callaba; Capriles anunciaba su esperado pronunciamiento para horas de la tarde; los líderes de la oposición que coincidencialmente estaban invitados a programas radiales hacían peripecias para no adelantarse a Capriles; algún alcalde amenazaba con tomar su municipio completo viendo peligrar el evento convocado para dos días después. Como advirtió Andrés Velázquez, con el conocimiento de quien se ha dedicado a la política por años, el tira y encoje de los líderes de la MUD le mojaba la pólvora a la Toma de Venezuela.

La MUD tuvo un importante error comunicacional, error potenciado por el hecho de que las únicas fuentes de información disponibles para entender (o no) lo que pasaba eran las redes sociales. Las personas esperaban ansiosamente que llegaran las diez de la noche para ver el programa de Fernando Del Rincón, porque lastimosamente CNN se ha convertido en un espacio para que los venezolanos nos enteremos de lo que nos pasa, dado que los autocensurados canales nacionales poco informan. Finalmente Capriles habló –a través de las redes por supuesto- y los ánimos se fueron aplacando. Quedó claro que la Toma de Venezuela seguía en pie y el diálogo en veremos.

Lo sucedido la semana pasada permite reflexionar sobre las bondades y retos de las redes sociales, en este caso concretamente de Twitter. Empecemos con dos desafíos.

Twitter abona en la fragmentación de lo público. Mucho se ha hablado de que el gran  problema de la red del pajarito es su utilización como espacio de desinformación. Circulan rumores, mentiras, los laboratorios de antipolítica encuentran un ámbito idóneo para influir negativamente en la opinión pública. Pero a eso hay que sumarle que ni siquiera estamos todos en misma esfera de desinformación. Y no por la info-brecha, que es un asunto serio, sino porque mi Twitter no es tu Twitter.

Entre seguidores y seguidos nos vamos formando unos espacios públicos a la medida de nuestros gustos, intereses y tolerancias, en los que la visión de lo público se estrecha. La ventana al mundo que representan los medios de comunicación se hace chiquita y, peor aún, privatizada. Ante el delicado tema del diálogo nuestra visión se ensanchaba o limitaba según la calidad de nuestra red.

En Twitter es difícil contener las pasiones. Escribir, así sea un tuit, exige racionalidad. Pero la tentación de decir todo lo que pasa por la cabeza y publicar, sabiendo que se trata de mensajes que no apuntan a la permanencia sino que son efímeros, resulta sumamente atractiva,  a pesar de los esfuerzos del Gobierno por penalizar las espontaneidades que lo atacan.

Las redes sociales tienen sin duda sus peligros, pero también claras ventajas. ¿Las bondades de Twitter para la conformación del espacio público? En el próximo artículo.

* María Eugenia Peña de Arias es decana de la Facultad de Ciencias de la Comunicación e Información de la UMA.

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