Reflexiones filosóficas | Un pequeño paso hacia la verdad

Yoselyn Zapata.-

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La verdad tiene el poder de saciar la sed intelectual y espiritual. Foto: UMA

El hombre durante toda su vida va detrás de múltiples bienes, materiales e inmateriales, superficiales y trascendentales, y es que de eso se trata, de trazarse metas e ir  tras ellas. Sin embargo, hay un bien que destaca entre los más soñados, uno que no siempre se encuentra a la vuelta de la esquina, pero que tampoco es imposible de obtener. Este bien preciado no es más que la verdad. Esto podrá parecer insólito, o tal vez iluso, porque nadie trabaja para conseguir la verdad, sino para comer, vestirse, tener un lugar donde vivir, garantizar su seguridad, y actualmente en Venezuela, para sobrevivir. Y es que es cierto, el hombre primeramente busca satisfacer sus necesidades más básicas, como ya lo decía Maslow, pero esto no quiere decir que se queda en el primer nivel de la pirámide, como cualquier otro ser vivo que cumple con unas funciones que lo mantienen vivo. Lo que hace el hombre no es precisamente eso: es la inteligencia, la racionalidad, la que lo diferencia del resto de los seres, y es la verdad la que tiene el poder de saciar la sed intelectual y espiritual de la razón humana.

¿Dónde está la verdad? ¿No la poseen todos? Con la modernidad se ha mostrado a un hombre que lo puede todo, que tiene en sus manos el control de su entorno, incluso de la verdad, se sobreestiman las capacidades que éste posee para conocer la realidad, y se deja de lado que no es perfecto y que así como puede acercarse de una manera próxima a la realidad también puede equivocarse en la percepción que resulta de ese contacto. Entonces se comienza a caer en el subjetivismo, que plantea una dependencia total de la verdad ante el hombre.

Como respuesta a la pregunta que da inicio a este párrafo se debe admitir que la verdad no está en el sujeto, sino en el objeto presente en la realidad. Es el intelecto humano el que debe coincidir con lo que se muestra frente a sus ojos, que está completamente dispuesto a ser conocido, y es el hombre quien puede acceder a ese conocimiento de forma completa, trascendiendo lo físico, llegando a la esencia de ese objeto, pudiendo establecer un concepto que le permita luego comprender la naturaleza del mismo.

Entonces, el hombre necesita mantenerse en una constante comunicación con la realidad, contrastando con ella todo lo que intelectualmente ha adquirido, para así lograr que su entendimiento se adecúe cada vez más a lo que los sentidos, en un sano funcionamiento, captan de la realidad, obteniendo como resultado un reflejo impecable de ésta, llegando de esa forma a la verdad. Así se explica brevemente cómo se da el proceso de conocimiento en el hombre.

* Yoselyn Zapata es profesora de la Universidad Monteávila.

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