Bushi no kondate: un filme con falta de especias

Christian Hauer.-

Forografía: Hollywood Reporter.- 

Bushi no kondate filme

Bushi no Kondate es una película japonesa del 2013 dirigida por Yûzô Asahara y narra el matrimonio semi forzoso entre Haru Funaki (Aya Ueto), una sirvienta, y Yasunobu Funaki (Kengo Kôra) el heredero de una familia de samuráis de cocina, quien es terrible en su trabajo y tiene que aprender de ella mientras se construyen un romance genuino.

A pesar de ser una historia de romance y cocina, el drama histórico termina siendo el foco principal de ella y lo demás es servido como segundo plato. Esto afecta fundamentalmente el valor de la cinta, obligándola a cambiar de tono constantemente y a opacar los factores que la hacen llamativa en primer lugar.

La escenografía es muy agradable a la vista y la iluminación se siente natural sin perder el contraste entre los personajes y el fondo. La paleta de colores es muy modesta, combina bien con los ambientes y la composición de imagen vende delicadamente la presentación.

La actuación es exagerada, no llega a ser caricaturesca, pero parece no pensada para cine, donde hay cámaras que captan la sutileza de las expresiones faciales. Existe una dinámica adorable entre los dos protagonistas que subvierte parcialmente los roles de género pero no lo suficiente para perder la inmersión en la época.

La cinematografía tiene un estilo muy clásico y sencillo que ayuda a vender efectivamente el ambiente, usando  planos medios o generales estáticos para presentar las escenas de conversación disminuyendo el uso de técnicas como el shot reverse shot.

Hay una transición en una escena de comedia que arruina el tono de la cinta, a pesar de ser usada una sola vez, y en múltiples instancias los cortes se sienten unos segundos fuera de lugar, por ello la conexión entre escenas pierde su impacto.

El sonido es muy ambiental, permitiendo que las voces se escuchen claramente y la música, compuesta por Taro Iwashiro, no es memorable y es poco sutil al comunicar la emoción de una escena, pero es coherente con lo que se ve.

Bushi no kondate tiene una premisa entretenida, personajes agradables, una ambientación preciosa y aun así es como comer estando satisfecho, la promesa del buen sabor permite seguir avanzando, pero la satisfacción es la misma que al comienzo y últimamente solo traerá remordimiento.

Esta película se proyectó en el auditorio principal de la Universidad Montevila en el marco de la celebración de la Semana de Japón en la UMA.

*Christian Hauer es estudiante de la Universidad Monteávila

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