Relatos domésticos | Navidad desde adentro

Francy Figueroa Domínguez.-

Navidad debe encontrarnos reunidos en familia. Foto: Rubén Sevilla Brand

Mi amiga Laura, después de residir 4 años en Venezuela y en un giro del destino irse a vivir a Italia, decía que los venezolanos nos enfocamos mucho en adornar la casa, poner luces y comprar regalos. Pero Laura, cubana de nacimiento, consideraba que en realidad el corazón de los habitantes de nuestro país estaba lleno de tristeza al llegar la época navideña.

Tristeza por el que se fue y nos cuida desde el cielo, tristeza por lo poco que se tiene (material o inmaterial), tristeza por el que vive fuera del país y no pudo venir.

En Cuba, un país que sin dudas sabe de carencias, Laura decía que de decoración nada, que lo mejor era irse a celebrar con familia y amigos, rescatando el verdadero sentido de estas fechas, que es compartir con el otro lo poco o mucho que se tiene en la mesa.

“Este año no vamos a poder hacer hallacas”; “esta va a ser la Navidad más triste de todas” suelen ser las expresiones a la orden del día en esta época. Pero así la inflación devore con violencia los aguinaldos, los padres hacen maromas para comprar “El Niño Jesús”, los empleados siguen haciendo intercambios de regalos en la oficina y la familia hace milagros para la cena navideña aunque esté caro el pan de jamón.

Este 2016 la preparación del plato navideño será colectiva: las familias se unen como una manera de reinventarse ante una crisis que no ignora ni distingue. Así como Laura, me quedo pensando que lo importante es compartir, esa lucha por no dejar morir las tradiciones, esa necesidad de mirar al otro desde el corazón sin importar la época, pero más aún en estos tiempos de Adviento.

En mi casa hay una tradición de “regalarle algo” al pesebre que ponemos en casa. Siempre me ha parecido una linda costumbre, sencilla pero que recalca que lo más importante de esta época es dar.

Este sentimiento es lo que debe prevalecer en estos tiempos aciagos para el país. La solidaridad de pensar en el otro, de ponernos en su lugar con el corazón, de vivir la Navidad desde adentro, el nacimiento de Jesús no sólo en apariencias, si no desde nuestra entrega desinteresada.

Que ese niño a punto de nacer nos encuentre reunidos en familia, tendiendo la mano a quien nos necesita, con la generosidad que nos caracteriza y la mirada hacia el mañana.

* Francy Figueroa Domínguez es la secretaria de la Facultad de Ciencias de la Comunicación e Información de la UMA.

* Rubén Sevilla Brand es estudiante de Comunicación Social de la UMA.

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