Un trono complicado

Freddery Díaz.-

En 3 y 2

En 2018, Alex Cora ganó 108 juegos como manager debutante, Mookie Betts tuvo la mejor campaña de su carrera, JD Martínez fue una máquina de jonrones y los Medias Rojas de Boston dominaron de principio a fin la temporada para alcanzar su 8va Serie Mundial y la segunda en seis años.

El nivel demostrado por los patirrojos hacía pensar que no habría rival alguno que pueda pararlos, con una alineación temible, una poderosa rotación con Chris Sale, David Price y Rick Porcello y un manager inteligente. A pesar de estar en el Este de la Liga Americana, con los fortalecidos Yankees y los renovados Rays, todos los expertos vaticinaban una dinastía que dominaría por años la liga y obtendrían varias series mundiales.

Pero 2019 ha sido otra historia. La rotación de Boston ha sido muy bateada, y los bates fuertes están ausentes. Los Medias Rojas están en un limbo, sin saber siquiera cómo salir.

Y no es algo nuevo.

Hace 19 años se vio por última vez a un campeón que defendía su trono en octubre, cuando los Yankees ganaron frente a los Mets su tercera Serie Mundial seguida y la 26° en general. La gran dinastía de los Mulos, con Andy Pettite, Derek Jeter, Jorge Posada, Mariano Rivera y Roger Clemens se dio el lujo además de regresar al Clásico de Otoño en 2001, cuando perdieron frente a los Diamondbacks en una inolvidable actuación de Randy Jackson. Desde entonces, defender la corona en la MLB ha sido una tarea titánica.

Únicamente los Phillies en 2009 fueron los únicos que retornaron al siguiente año desde entonces, para perder ante los Yankees en 6 juegos. E incluso, desde el 2013 hasta el 2016, cada campeón terminó fuera de los playoffs: Giants últimos del oeste en 2013, Red Sox en el fondo del este en 2014, Giants últimos una vez más en 2015 y Royals cortos en sus aspiraciones en 2016.

¿Qué hace que reeditar un título sea tan difícil? Son muchos factores. La pasividad es una, ya que los campeones se confían del éxito de su alineación y no la refuerzan. La alta competitividad del mercado, en la cual los equipos con mayor chequera fortalecen sus nóminas de forma inmediata. La poca fidelidad de jugadores estrella (casos como los de Bryce Harper y Manny Machado, que prefirieron cambiar a equipos que les ofrecían más dinero en vez de permanecer en los conjuntos donde crecieron como jugadores).

La forma en la que la MLB funciona como negocio ahora hace que los equipos que se enfrentan un año son totalmente distintos el siguiente, y hace que, si no hay una renovación constante, quienes fueron competitivos hace poco tiempo (Royals, Cubs, Tigers, Giants, Rangers, Blue Jays) hoy estén en la parte baja de la clasificación.

No hay que pensar de forma inmediata que la temporada para los Red Sox va a ser terrible. Apenas va una semana de la temporada y todavía cada equipo debe disputar más de 150 encuentros. Pero no hay que estar demasiado empapado con la MLB para notar que cuesta mucho alcanzar el trono, pero no cuesta nada perderlo.

*Freddery Díaz es estudiante de la Universidad Monteávila

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