Relatos domésticos | La catorce

Francy Figueroa Domínguez.-

Esta, columna es dirigida a la 14° promoción de Comunicación Social. Foto: Rubén Sevilla Brand

El número 14 tiene un significado especial para mí. Era el número que ocupaba en la lista del colegio, el número que usaba en mi camiseta para los juegos inter-cursos en los que participé en primaria, principalmente en el equipo de futbolito.

El 14 de enero sale la Divina Pastora en procesión en Lara, el 14 (y 15) de febrero cumple gente muy querida y que ocupa un lugar importante en mi vida. Yo no creo en las casualidades y es por eso que ésta, mi última columna, tenía que ir dirigida a la décimo cuarta promoción de Comunicación Social de la Universidad Monteávila.

Tuve el inmenso honor de ser la coordinadora de estos 152 chamos, de atenderles llamadas y mensajes de Whatsapp en horas poco decentes para intentar responder a sus inquietudes, esas que uno tiene a los 20. «¡Dime que la graduación se va a dar, te lo suplico!». Ojalá tuviera ese poder.

Estos minutos de incertidumbre antes de los actos de grado nos recuerdan la importancia de valorar cada instante. «Ichi-go Ichi-e» una frase japonesa que escuché en una feria en Caracas y quedó grabada en mi memoria: Una vez, un encuentro. Cada momento es único e irrepetible.

No importa que volvamos a ir a ese sitio, con las mismas personas incluso. Cada momento tiene valor porque requiere de la energía de varios seres involucrados, de sus tiempos y sus afectos.

Con la prueba de la toga, ver a los chamos me trae de vuelta a la nostalgia, a los nervios con la defensa de tesis, a la angustia del examen final. Imposible no tener sentimientos encontrados, pero lo bueno es saber que sus profes contribuimos a hacer de ellos mejores personas y a su vez, mejores profesionales.

Dejo de pensar en ellos como los chiquitos de la foto-carnet y pienso en ellos como mis colegas. Sé que los encontraré en el camino trabajando en medios, viviendo en el sur, escribiendo para grandes revistas o «dándola» en las más importantes agencias de publicidad de todo el mundo.

La única certeza que tengo es que en el trabajo, en mis relaciones con ellos y en mi país, di siempre lo mejor de mí. O el 100% o nada. Hacerlo bien o no hacerlo es el mensaje que intenté dejarle a mis alumnos, a mis coordinados y a los graduandos.

Ser cada día una mejor versión de ti, para que no quede arrepentimiento alguno, palabras por decir o columnas por escribir.

* Francy Figueroa Domínguez es la secretaria de la Facultad de Ciencias de la Comunicación e Información de la Universidad Monteávila.

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