En tono menor | Romero Petit

Alicia Álamo Bartolomé.-

Luis Romero Petit es uno de los Héroes del 41. Foto: Cortesía

El 29 de junio de 2017 murió Luis Romero Petit. Tenía 100 años y solo 24 cuando fue parte, cubriendo la tercera base, del equipo que dio a nuestro país su primer triunfo internacional, el 21 de octubre de 1941, al ganar el Campeonato Mundial de Beisbol Amateur, en La Habana. Por esa hazaña el 21 de octubre es el Día del Deporte en Venezuela.

El Petit le caía bien al antesalista, era más bien pequeño, y el Romero porque, como esa hoja que condimenta bien todos los guisos, fildeaba, corría como los mejores y, si no fue un gran bateador, su simpática personalidad, alegría y entusiasmo contagioso le daban aroma de triunfo al equipo. En 1941 lo conocí por radio, 60 años después personalmente, en el ínterin, varias veces lo vi jugar en el caraqueño, viejo y emblemático Estadio San Agustín, hoy desparecido. Paso a explicar esta suerte de jeroglífico autobiográfico referido al beisbol.

En octubre de 1941 iniciaba mi segundo año de bachillerato en el Liceo Lisandro Alvarado de Barquisimeto. Mi familia y yo habíamos regresado en julio de ese año a la patria, después del exilio de 5 años en Costa Rica. Fuimos directo a vivir a la ciudad natal de papá. Él sabía que allí era querido y sería bien recibido, sin retaliaciones políticas.

Conocía un poco de beisbol porque pequeña, en Ciudad Bolívar, había jugado un deporte parecido, para mujeres, que llamaban rondá. Pero en  realidad, cuando aprendí a ver beisbol -paradójicamente oyéndolo- fue en ese octubre, pegada al radio, junto con mis hermanos. Vivimos con el oído toda la emoción de aquella serie. Venezuela perdió un juego con República Dominicana y llegó al final con esa desventaja ante Cuba, que llegaba invicta y era el hueso duro de roer. Bajo el sensacional pitcheo de su lanzador estrella, Daniel “Chino” Canónico, respaldado por los bates de su equipo, Venezuela le ganó a Cuba ese primer juego. Había que ir al segundo para decidir el campeonato.

El equipo de apoyo que acompañó al de los peloteros tuvo un papel primordial en el resultado, sobre todo por su cabeza, el inolvidable periodista deportivo Abelardo Raidi. Una argumentación de filigrana hizo Raidi para retardar un poco el partido del desempate, pues él y los demás responsables estaban convencidos de que debía lanzarlo el Chino Canónico, quien había amarrado a la batería cubana pero necesitaba descanso. Se logró. El juego lo escuchamos  y emocionalmente lo vivimos todos en el territorio nacional. Cuando los flamantes campeones regresaron fueron recibidos como héroes.

Debe haber sido en 2001, cuando se cumplieron 60 años de aquel inolvidable suceso y los pocos sobrevivientes octogenarios de aquellos peloteros, fueron recibidos en el auditorio principal de la Universidad Monteávila. Tuvieron un intercambio con el público que colmaba el recinto. Hacia el final pedí la palabra y conté cómo, a mis 15 años, había vivido por la radio esa  serie triunfal. Por supuesto, era la única persona en la sala que había tenido esa experiencia y ellos, los homenajeados, se emocionaron mucho. Tengo en la memoria la cara feliz de Luis Romero Petit, repitiendo: ¡Esa señora… esa señora…!

 Descansa en paz, Luis, ¡atrapando estrellas en el diamante del cielo!

* Alicia Álamo Bartolomé es decana fundadora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación e Información de la Universidad Monteávila.

Deja un comentario