Historia y libertad | “Resistiendo conquistamos” (I)

Carlos Balladares Castillo.-

El rescate de la democracia es una construcción colectiva. Foto: Rubén Sevilla Brand

En mis entregas anteriores denuncié la gravedad del fraude constituyente que irracionalmente la dictadura chavomadurista pretende aplicar a la fuerza en Venezuela. Para ello expliqué las consecuencias que generaría en nuestra sociedad, siendo la principal la destrucción de nuestras formas y prácticas republicanas, acompañadas de un mayor deterioro de nuestras condiciones de vida (hambre y muerte). Ahora dedicaré dos o tres artículos a las formas de resistencia contra estas amenazas, inspirándome en varios ejemplos históricos y tomando en cuenta la experiencia venezolana. El título del primer escrito está entrecomillada, debido a que la frase pertenece al explorador británico de principios del siglo XX Ernst Schakleton (1874-1922), el cual es uno de los pioneros de las expediciones al Polo Sur. La misma era el lema de su familia: “Fortitudine vincimus”, y de allí derivó el nombre del barco en el cual hizo parte del viaje que lo hizo más famoso: “Endurance”. Sirva esta primera historia de una empresa civil y científica como inspiración del reto que tenemos los demócratas en nuestro país.

Me parece fundamental, antes de hacer cualquier afirmación, que considero pretencioso de mi parte dar consejos en lo que a resistencia cívica se refiere. No quiero pontificar o considerarme dueño de la verdad ante tantas personas que en todos estos años de abusos y represión han sacrificado vida, bienes y tiempo. Y más aún en estos últimos 100 días (que siguen sumando) donde 100 personas han dejado sus vidas. ¿Qué queda para decir ante tanta valentía? Creo que solo estimular la discusión entre todos, anhelando que el rescate de la democracia sea una construcción colectiva donde cada ciudadano tiene algo que aportar. Acá les dejo mi humilde contribución, además de “formar bulto” en medio de la protesta.

Si lo que está en peligro es la República, entonces debemos identificar sus semillas en nuestra historia, de modo que podamos conocer si nuestra resistencia posee un fundamento en el tiempo. ¿Es el republicanismo un capricho de la MUD, los demócratas y los que se oponen al fraude constituyente y sus enchufados? ¿Es algo reciente en nuestra historia? Si el chavomadurismo también habla de república, ¿quién tiene la razón? Considero que en parte la respuesta a todo ello está en los sucesos del pasado 5 de julio: la dos violentas invasiones a la Asamblea Nacional: una dirigida por Tarek El Aissami (vicepresidente de Maduro) y la otra por “Cabeza e’ mango” (Oswaldo Rivero, presentador del programa de TV de propaganda chavista en el canal del Estado: “Zurda conducta”), y el desfile militar-PSUV; frente a la conmemoración civilista de la Declaración de la Independencia en dicha Asamblea con el discurso de orden de la historiadora Inés Quintero.

La ofensa de entrar a la fuerza y decir que el poder legislativo “está secuestrado por la oligarquía” (El Aissami dixit), es no reconocer ¡una vez más! la soberanía popular que eligió a los diputados en diciembre del 2015. Después “invitó al pueblo” (sus hordas violentas) a “rescatar” dicho poder “secuestrado”, lo cual ocurrió a las horas, con total impunidad (ninguna policía, ni la GNB que “protege” el Palacio Legislativo, hizo absolutamente nada) y con el saldo de varios diputados y personas heridas, incluso uno de los “colectivos” accionó un arma de fuego. Pero ante estas expresiones de barbarie contrarias al espíritu ciudadano, se realizó un acto de resistencia que fue el no suspender la conmemoración de la fecha donde se resalta el discurso de la historiadora. Un sencillo evento lleno de simbolismo y valores, donde Doña Inés afirmó:

“Desde ese mismo instante (el de declarar la independencia y redactar el Acta que la justifica), quedó explícitamente  establecido que la base de la legitimidad estaba en el pueblo. Comenzó así, con esa declaración y esa determinación sustentada en el principio de la representación, el largo y sostenido proceso de construcción de la República que nos ha acompañado desde entonces y que hoy, 206 años después, su conservación su protección y su defensa constituyen un compromiso ineludible e insoslayable para la totalidad de los venezolanos, sin distinciones.”

La República no solo es el principio de soberanía popular, sino también tal como señala la historiadora: su defensa cuando ésta se encuentra en peligro. El Acta de Independencia lo establece como “el uso de los imprescriptibles derechos que tienen los pueblos para destruir todo pacto, convenio o asociación que no llena los fines para que fueron instituidos los gobiernos”. Venezuela, por ello, nació como acto de rebeldía y resistencia contra de la violación de los derechos humanos (vida, igualdad del voto, libertad, propiedad, seguridad), porque el pacto fundamental de la sociedad había sido cambiado sin el consentimiento del pueblo (se impuso a José Bonaparte); y cuando se le dio la oportunidad de participar (Junta Suprema en España) se hizo de manera desproporcional, tal como – cambiando lo cambiable – hoy en día pretende hacer el fraude constituyente de Maduro.

La resistencia cívica y republicana tiene su origen en los hechos y el acta que generaron nuestro nacimiento como pueblo y Estado. Se puede decir que somos hijos de la libertad, y por tanto debemos vivir para ella. En este sentido el próximo domingo 16 de julio (día de la Virgen del Carmen, devoción del Oriente venezolano), tenemos una gran oportunidad en la consulta popular que organiza la MUD para ejercer nuestro derecho a decidir nuestro destino. a diferencia de la falsa elección de la constituyente. ¡Fuerza y fe!

* Carlos Balladares Castillo es profesor de la Universidad Monteávila.

* Rubén Sevilla Brand es estudiante de Comunicación Social de la Universidad Monteávila.

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