UMA entrega premios en III Concurso de creación literaria

Francisco Coronel Mejías.-

Carlos De Santis fue el creador e impulsor del concurso. Foto: Miguel Eduardo González

29 de junio. Jueves. 7:00 a.m. Se estaban cumpliendo exactamente tres meses desde que el Tribunal Supremo de Justicia dictara la sentencia 156, mediante la cual el organismo judicial se atribuía a sí mismo las competencias del poder legislativo, lo cual encendió la chispa que llevó al pueblo a salir a las calles y protestar por tiempo indefinido en contra de la ruptura del hilo constitucional y el irrespeto a los principios democráticos.

Era un día en el cual la Mesa de la Unidad Democrática había convocado a una concentración. Por tanto, extrañaba en gran medida que alguien saliera de su casa a menos que fuera para trabajar o protestar. Sin embargo, la Universidad Monteávila (UMA) presentaba un ambiente que para nada daba la impresión de que se encontraría vacía.

Una gran alfombra roja decoraba la mitad del pasillo principal del edificio sede. El personal administrativo iba de un lado a otro encargándose de todos los preparativos necesarios, saliendo del auditorio numerosas veces y, de igual forma, entrando en él. Dentro, el espacio se encontraba acomodado para ambientar el evento que tendría lugar ese día. Las cornetas encendidas dejaban sonar una música de celebración, mientras que el video beam proyectaba una pieza audiovisual que mostraba una serie de palabras al frente de una animación muy llamativa. Estas palabras se unían en oraciones, formando el siguiente enunciado: III Concurso de creación literaria. Universidad Monteávila.

Este evento es organizado por Carlos De Santis como proyecto final de la cátedra Escritura Creativa, la cual es impartida a los alumnos de Comunicación Social que se encuentran cursando el 3° año de la carrera. En esta oportunidad el concurso era especial por ser el último que se realizaría, puesto que el profesor, fundador e impulsor de la idea, se irá del país dentro de pocos meses.

El antes

8:00 a.m. Los concursantes comienzan a llegar a la universidad. Atraviesan el pasillo principal, lentamente. Vienen bien vestidos, como si estuvieran asistiendo a la entrega de los Óscar. Se organizan en diversos grupos, cada uno representando a una novela nominada. Hablan entre ellos, ríen. Se les ve animados y nerviosos. No saben qué esperar y difícilmente habían pasado por una situación así en cualquier momento previo de sus vidas.

Los reporteros y fotógrafos van de aquí a allá, haciendo preguntas y tomando fotos. Los concursantes contestan una y otra vez. En ocasiones le dicen a un reportero “¡acaban de entrevistarme!”, y aún así se les pide el favor de brindar tan solo unos minutos. Es el precio de la fama, lo que deben pagar por algo que no sabían que tendrían un día como ese.

“Estoy full nervioso, pero esto ha sido genial”, comentó Rafael Chapellín, escritor de la novela La noche más oscura.

“El concurso ha sido bastante organizado pese a la crisis que estamos viviendo. Se cumplieron todos los tiempos, tanto para la entrega de la novela como la revisión de la misma”, señaló Oriana Bello, autora de la novela Mala. “Mis expectativas son que todo se de en sana paz, que haya equidad y que todos los premios sean justamente ganados por las novelas, puesto que cada una tiene una propuesta distinta, y realmente es muy subjetivo medir hasta qué punto una es mejor que la otra”, agregó.

Abraham Arai, miembro de la novela Central Marx, aseguró que él y su equipo pudieron aprender bastante del proyecto y que fue una experiencia donde pulieron muchos detalles. “Esta competencia va a estar bastante reñida. Es difícil decir quién será el ganador”, apuntó.

Ariadna Sánchez, representante de El circo de las bestias, novela que compartía el mayor número de nominaciones con LEM 130, dijo que desde un punto de vista técnico las obras con mayores posibilidades de ganar el premio a la mejor eran Central Marx, LEM 130 y la suya, pero que no era algo garantizado. “Nos esforzamos en todas las categorías. Hicimos lo posible y realmente esperemos que se nos premie lo que merezcamos”, anotó.

Pedro Massaroni recibió el premio a la Mejor Novela. Foto: Miguel Eduardo González

Giovanna Tabarelli, escritora de Marfán, obra inspirada en la vida de su fallecido amigo Ricardo Cali, el cual estudió en la UMA y padeció del síndrome con ese nombre, expresó que “este ha sido un evento totalmente difícil para mí, porque hubo muchos sentimientos involucrados en este escrito, pero estoy orgullosa. Siento que me ha ayudado muchísimo a conocerme, a saber lo que soy capaz de hacer, y esto me parece genial”.

“Yo en verdad pensé que iba a tenerlo eternamente, pero me equivoqué. Sin embargo, siento que en verdad hice un buen tributo, homenajearlo, y en verdad estoy orgullosa de haberle dado este regalo a él. Yo sé que debe estar orgulloso”, indicó.

El durante

8:30 a.m. Las puertas del auditorio se abrieron y se le indicó a los concursantes que pasaran. Los asientos se llenaron rápidamente y casi todos estaban ocupados. Era sorprendente ver a tantos jóvenes tomando la decisión de asistir a su concurso y estar allí presentes a pesar de la situación que afectaba al país un día como ese. Muchos de ellos hablaban de cambiarse luego del evento e ir a la convocatoria.

Algo había cambiado en el escenario: frente a la proyección se encontraba, ahora, una mesa larga y rectangular, la cual sostenía 18 premios hechos a mano, los cuales simbolizaban cada una de las categorías del concurso y representaban en toda regla a los famosos Óscar en los cuales el evento estaba claramente inspirado.

Se apagaron las luces y apareció el presentador, Johnny Tavares, estudiante que participó en la primera edición del concurso. Fue nombrando cada una de las categorías y explicando en qué consistían. Cada vez que aparecía una categoría nueva, primero se mostraba en pantalla la lista de los nominados y luego se revelaba únicamente el nombre ganador.

El jurado que eligió a los ganadores de cada categoría lo conformaban Francy Figueroa, Estefanía Maqueo y Carlos De Santis. Cada uno pasó al frente, correspondientemente, a entregar el premio a “Mejor Booktrailer”, “Mejor Escritor” y “Mejor Novela”.

Para cada premio todo el público gritaba emocionado y aplaudía los resultados, fuesen cuales fuesen. Cada concursante se preguntaba si ganaría uno o más de los premios a los cuales estaban nominados, pero todos respetaban a sus contrincantes y no se dejaban llevar por ninguna clase de rencor o mal sentimiento porque perdieran determinado premio.

Para el final del concurso, los resultados fueron los siguientes: 613 como ganadora en “Mejor Estructura”; Hilos invisibles en “Mejor Técnica Narrativa”; Otro, alguien más en “Mejor Escritura”; Hugo Castro, autor de Resonancia, en “Mejor Escritor”; Marfán en “Mejor Título” y El circo de las bestias en “Mejor Edición”.

En cuanto a los caracterizaciones, Laura, de LEM 130, ganó como “Mejor Personaje Femenino Principal”; Elena Labrot, de El circo de las bestias, como “Mejor Personaje Femenino Secundario”; Albert Curs, de Central Marx, como “Mejor Personaje Masculino Principal” y Mariano Marcucci, de Cenizas de Akire, como “Mejor Personaje Masculino Secundario”.

Hugo Castro alzó el galardón al Mejor Escritor. Foto: Miguel Eduardo González

Los ganadores de las otras categorías fueron Salgo hoy en este día lleno de volcanes en “Mejor Portada”; El circo de las bestias en “Mejor Conceptualización Gráfica”; Chica(s) de ojos café en “Mejor Campaña Publicitaria”; Marfán en “Mejor Booktrailer”; Otro, alguien más en “Mejor Novela”; Marfán en “Mejor Red Social”; Marfán en “Favorita del Público” y La noche más oscura en “Mejor Videopersonaje”.

Al final de las premiaciones Carlos De Santis dio unas palabras de agradecimiento a los estudiantes por todo el trabajo realizado para llevar el evento a cabo y afirmó sentirse muy satisfecho con la forma como culminaba el proyecto de este año.

El después

9:30 a.m. Todo el mundo se levantó de su asiento y comenzó a abrazarse y felicitarse.

Los estudiantes comenzaron a tomarse fotos grupales y a pedirles a los profesores que posaran con ellos. De Santis recibió innumerables de estas peticiones, pues todos lo aprecian mucho y lamentan que tenga que irse.

“Todavía no sé exactamente qué estoy sintiendo, porque jamás me imaginé que ganaría ese premio, y sin embargo llega un punto en el que tienes mucha emoción, y a lo mejor cuando vaya a la marcha dentro de una o dos horas la voy a drenar toda. Esto ha sido un éxito, un logro, y yo siempre he querido ser escritor, entonces esto es como un empuje más”, dijo un visiblemente feliz Hugo Castro, ganador del premio a “Mejor Escritor”.

“Se siente muy gratificante, porque los escritores somos así que tenemos que ir escribiendo y escribiendo cada día, y que te reconozcan el premio, bien sea un premio de la universidad, que es el Alma Mater de uno, es algo que te llena, y a lo mejor leen mi novela, ahora que gané. No tiene que ser a juro por eso, pero me da la seguridad de que la gente va a aprovechar ese texto que uno escribe”, manifestó Pedro Massaroni, escritor de la ganadora a “Mejor Novela” Otro, alguien más, la cual, explicó, se basa sobre un día muy particular de su vida, un 3 de noviembre del 2016, durante el cual ocurrieron una serie de eventos de elevada importancia personal, los cuales lo llevaron a querer plasmarlos en el papel.

De Santis compartió que se sentía un poco triste, puesto que no era fácil tener que dejar su puesto de trabajo, su entorno, aquellas cosas con las cuales se formó e interactuó por unos 8 o 9 años. Sin embargo, se encontraba lleno de plenitud por todo lo que se había conseguido, por lo que sus estudiantes habían logrado y por haber llevado ese sueño de crear un concurso de creación literaria a la realidad.

Comentó que sería excelente si algún otro profesor se toma el tiempo de impulsar el concurso para los siguientes años académicos, puesto que el evento ha demostrado tener un éxito enorme dentro de la comunidad universitaria. “Tal vez se podría hacer con el Ceuma, no como una cátedra, sino que sea el Ceuma el que realice el concurso y lea las novelas, haga las premiaciones. Sería un concurso donde la gente que quiera pueda mandar sus textos, tal vez no con novelas sino con cuentos, lo cual es más fácil de leer”.

Los estudiantes comenzaron a abandonar la institución universitaria y poco a poco ésta fue vaciándose. A pesar de ser el último concurso y la despedida del profesor De Santis, de lo que menos estaba cargado el ambiente era de tristeza. La gente se iba esbozando una sonrisa, emocionados por ver qué les depararía el porvenir.

Todo tiene su final, pero esto no tiene que ser necesariamente malo. En algunos casos, un final solo pronostica el nacimiento de algo más grande, de algo nunca antes visto, lo cual solo puede significar más cosas buenas en la vida de todos. Para decirlo en imágenes, es cuando una última luz, vista desde cerca, no es otra cosa que una supernova.

* Francisco Coronel Mejías es estudiante de Comunicación Social de la Universidad Monteávila.

* Miguel Eduardo González es estudiante de Comunicación Social de la Universidad Monteávila.

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