Fantástico mi planeta | Policía en la «favela» más grande de Sudamérica

Marcos Pantin.-

El trabajo de policía es fuerte pero también da una satisfacción enorme. Foto: Cortesía
El trabajo de policía es fuerte pero también da una satisfacción enorme. Foto: Cortesía

Carmen es policía desde hace treinta años. Madre y abuela, es directora de policía en la «favela» más grande de Sur América: Petare, imposible de censar, oscila en el millón de habitantes.

_ ¿Cómo ve el papel de la mujer en la institución policial?

_ Soy licenciada en Ciencias Policiales, mención Orden Público. Mi mamá pensó que yo estudiaba Derecho. Era una mujer de fe y me enseñó a rezar. Un día me «descubrió» por casualidad. Recuerdo su sorpresa cuando me vio en mi uniforme, bajando de la patrulla. Desde entonces rezó mucho y se dedicó a servir a la Iglesia en estos barrios de Petare.

La mujer tiene un papel único en la policía. El hombre no piensa las cosas dos veces. Las mujeres apaciguamos, observamos más, y logramos cosas que los hombres no pueden lograr por la fuerza. Además, hay cosas que el hombre no ve. La mujer nota al niño abandonado en la calle, el anciano solo, la mujer necesitada y humaniza al cuerpo policial. El hombre percibe el conjunto y actúa. Predomina la fuerza. La mujer es más atenta, capta el detalle. Pero no crea que somos débiles: tenemos fortaleza pero más intuición.

_ ¿Qué es el policía comunal?

_ El policía comunal es el modelo de policía que queremos. Mientras el policía convencional pasa en su patrulla, el policía comunal está, se detiene, indaga, comenta, se entrevista con la gente. Pertenece a la comunidad y así detecta cualquier anormalidad. Es muy sensible a las necesidades de los vecinos y sabe mediar en los posibles conflictos, evitando que tomen la justicia por su mano; está pendiente de la infancia, consciente de que los niños hacen el futuro.

_ ¿Qué otro tipo de proyectos está desarrollando?

_ Estamos trabajando directamente en escuelas primarias y secundarias. Hemos presentado nuestro Teatro de Marionetas en más de trescientas escuelas, inculcando valores a los más pequeños. En la escuela secundaria es más duro. Los delincuentes procuran captar a los jóvenes para el crimen. Les hablamos claro para que conozcan sus peligros: el menor de edad no es impune. Junto con la exhortación a las virtudes, les hablamos de responsabilidad penal. Tenemos jóvenes difíciles pero el programa ha tenido mucho éxito.

_ ¿Cómo influye su fe en su trabajo?

_ Durante toda mi carrera me ha acompañado mi madre la Virgen. En 2007 hice un curso en Israel. Pude visitar los Lugares Santos y viví una profunda conversión. Regresé con una fuerza increíble. De tanto insistir, el Arzobispo nos asignó un capellán. Hemos hecho un trabajo hermosísimo, aunque en general no ha sido fácil. Muchos funcionarios se han acercado a la fe. Tenemos visitas a los funcionarios y sus familiares enfermos; asistencia espiritual y confesiones para los funcionarios que lo deseen. Desde hace años yo sufría mucho cuando un compañero tenía que partir sin la unción de enfermos. Desde que tenemos capellán nadie se nos ha ido sin los sacramentos. En casos urgentes yo mando el capellán en moto. Ha habido funcionarios heridos de muerte en enfrentamientos que parecen esperar a recibir la unción para irse.

Además tenemos 25 niños que harán la Primera Comunión el 16 de Julio, día del policía. En toda Venezuela la Virgen del Carmen es la Patrona de los policías.

El trabajo de policía es fuerte pero da una satisfacción enorme. Así como he tenido que enfrentarme a tiros, también he recibido niños al mundo en estas manos. Es una experiencia muy enriquecedora: saber que pudiste estar ahí, que pudiste ayudar.

* Marcos Pantin fue capellán de la UMA.

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