A propósito de la guerra en Ucrania

Álvaro Torres De Witt.-

Ucrania
La guerra ya suma 19 días. Foto: Cortesía

Recientemente se desató la guerra en Ucrania. Rusia invadió a uno de los países más extensos de Europa (603.548 km2) con más de 170.000 soldados, tanques de guerra, helicópteros y artillería. Lo que se pensaba sería una “Blitzkrieg” (Guerra Relámpago) de pocos días, se prolongó por semanas. El oso ruso se encontró con una resistencia ciudadana extremadamente valerosa, decidida y efectiva por parte de los ucranianos.

La guerra se volvió salvaje, Rusia ha bombardeado ciudades, edificios de apartamentos, hospitales, maternidades… Se retornó a estadios primitivos de la humanidad. Se olvidaron los derechos humanos y cualquier mención a la justicia, el derecho internacional, la elemental solidaridad con niños, ancianos, mujeres y civiles no armados.

¿Quiere decir que la humanidad dio un gigantesco paso atrás?  Pues hay que admitir que es así. Desde la Segunda Guerra Mundial no se había visto una campaña bélica de las proporciones de las de Ucrania. La humanidad retrocedió. Nos volvimos a acercar a la “horda primitiva” descrita por Sigmund Freud en “Totem y Tabú” (1913).

¿Quiere decir que la humanidad permanecerá en este retroceso vergonzoso?, que no tenemos más remedio que aceptar que buena parte del Homo sapiens sigue a la altura de los Paranthropus boisei o Australopithecus afarensis. Pues parcialmente es así. La pulsión de muerte ha vuelto a triunfar. Hemos dado un enorme paso atrás.

¿Debe ser esto motivo de desconsuelo y desesperanza?  Pues sí, pero solo en parte. La historia de la humanidad está hecha de pasos hacia adelante y pasos hacia atrás. Por cada avance, hay retrocesos. La marcha de la humanidad nunca ha sido lineal ni siempre ascendente. Desde la prehistoria ha habido una evolución continua, pero no en pasos regulares. El progreso ha tenido siempre detenciones, involuciones, negación de lo logrado. Por cada Premio Nobel existen varios asesinos seriales. Por cada prócer de la independencia existen abyectos traidores.

Lo que sí es una verdad innegable es que el Homo sapiens se ha superado constantemente. De las herramientas de piedra del paleolítico hemos avanzado siempre y fuimos capaces de crear la rueda, el arado, el telar, la imprenta … hasta llegar a la Luna.

Y en el campo de las leyes, el derecho, la justicia; la humanidad ha recorrido un lento pero constante camino ascendente. Hace cuatro mil años se formuló el Código de Hammurabi, con las primeras leyes que quedaron escritas. Otros hitos fueron los Diez Mandamientos de la Torah, las leyes de Solón y Pericles en Grecia, el Código Justiniano del derecho romano, la Escuela Palatina de Carlomagno, las obras del español Francisco Suárez, del francés Jean Bodin, del inglés Tomás Moro, o del holandés Erasmo de Rotterdam.

Y en la Revolución Francesa (1789) se promulgaron los Derechos Universales del Hombre y el Ciudadano, documento fundamental hasta nuestros días. Pero la Revolución de la “Liberté, egalité, fraternité” terminó en un gigantesco baño de sangre en el “Reino del Terror” y en la necesidad de establecer una dictadura con Napoleón. Pero Bonaparte, además de sangrientas guerras en todo el continente europeo, también legó el Código Napoleónico, la más avanzada recopilación de leyes hasta 1804.

Como vemos, la historia de la humanidad es de progreso constante, jalonada de  retrocesos. La invasión a Ucrania es un grave paso hacia atrás, no hay duda. Pero un retroceso que necesariamente llamará a la reflexión mundial y promoverá adelantos y salvaguardas para que el Homo sapiens sea verdaderamente “sapiens” y no solo un primate evolucionado.

*Álvaro Torres De Witt es profesor de la Universidad Monteávila

This article has 1 Comment

  1. Muy buenos comentarios sobre esta nueva realidad, la invasión a Ucrania, premeditada, abusiva y sangrienta por parte de un líder comunista que sólo le importa su ego.

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