¿Por qué no hablamos de colores?
Alicia Álamo Bartolomé.- La pregunta parece tonta, sin embargo, en tiempos de convivencia forzada no lo es. En una familia normal lo normal es que cada quien salga a la calle a cumplir sus obligaciones: trabajo, universidad, colegio, mercado, citas médicas, visitas, cursos, recreación, deporte, apostolado, etc. Y lo normal también es que cada quien tenga su carácter, su idiosincrasia, su temperamento, sus preferencias, gustos y hasta sus manías. Normalísimo…