César Rengifo, padre del Realismo Social cumple 103 años

César Rengifo

íngela Rodrí­guez.-

César Rengifo
Rengifo fue un gran representante de las tendencias realistas en la pintura venezolana. Foto: Cortesí­a

César Rengifo fue un gran exponente del realismo en Venezuela, convirtiéndose en uno de los personajes más recordados y respetados, gracias a su destacado desempeño dentro del mundo artí­stico.

Nació en el mes de mayo de 1915 en la ciudad de Caracas, creció bajo la tutela de padres adoptivos, ya que al poco tiempo de nacer quedó huérfano. Su educación inició en la Academia de Bellas Artes, de Caracas, pero cinco años después ganó una beca para estudiar en Chile pedagogí­a en artes plásticas y aplicadas.

Al año siguiente en 1936 se trasladó a México donde se especializó en las técnicas de  muralismo en la Academia de San Carlos y la Escuela La Esmeralda. A pesar de ser reconocido como un acaudalado pintor y dramaturgo, también se desempeñó como ministro de Educación en el perí­odo presidencial de Rómulo Gallegos.

Desde el inicio de su carrera como profesional se encargó de plasmar la problemática social, sobre todo la de Venezuela, dando importancia a la descriptiva de las costumbres rurales, transformándose en un portavoz de aquellas comunidades campesinas, que gracias al auge moderno que se apoderaba cada vez más del paí­s, eran olvidadas y excluidas.

Es así­, como en Venezuela se dio un nuevo movimiento artí­stico considerado el Realismo Social de la mano de Rengifo y, que a su vez, sus obras fueron influenciadas por el muralismo mexicano donde se comenzó a alejar de muchas de las enseñanzas adquiridas en su paso en la Escuela de Caracas, en la cual predominaba el paisajismo.

Sin embargo, no todo lo que hací­a lo trasmití­a a través del arte pictórico, sino que además logró desenvolverse en las artes escénicas, trasladando la temática de su disciplina principal al teatro, fusionando las dos artes pero transmitiendo el mismo mensaje.

Rengifo
Creadores de la Nacionalidad, en Los Próceres, Caracas. Foto: Cortesí­a

Aparte, fundó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), teniendo una participación bastante activa en este campo como oficio, ya que en ese entonces no existí­a una escuela especializada en formar periodistas. El entendí­a al formar parte de esta ocupación que contribuí­a a divulgar los males de la sociedad en esa época, al igual que ser un generador de contenido para informar y educar al lector.

En sus obras se puede resaltar lo que fue un intento por entablar una relación notoria entre las imágenes simbólicas, junto con la realidad e identidad del venezolano, así­ como sus frustraciones y esperanzas.

En sus pinturas se plasmaba la humanización de la vida cotidiana de venezolano, reflejando un mundo simple, con paisajes en ruinas junto a cielos oscuros y presagiosos.

Entre las grandes obras de este artista se destacan el mural mosaico llamado ¨El mito Amalivaca¨ realizado en los años 1955 y 1956, que cuenta el mito Caribe de la creación del mundo, el cual está situada en la plaza Diego Ibarra de Caracas. En el año 1973 finalizó otro de sus grandes murales en Caracas llamado Creadores de la Nacionalidad en Los Próceres.

Una de sus frases célebres dice: “El arte debe existir en función de la humanidad”, lo cual hizo en cada pieza y arte en la cual dejó su sello.

Dentro de sus producciones teatrales existen más de 40 piezas montada en Venezuela como el exterior, y reflejan esa reflexión social que querí­a transmitir en los ciudadanos. También se recrea la historia nacional independentista hasta la primera mitad del siglo XX.

Amalivaca, ubicado en la plaza Diego Ibarra, en el centro de Caracas. Foto: Cortesí­a

Las piezas con mayor proyección y más aclamadas son: El raudal de los muertos cansados, Las mariposas de la oscuridad, Las torres y el viento, Curayú o El Vencedor, que la escribió en 1977, donde querí­a reivindicar la imagen ignorante de los indí­genas que muchos historiadores mostraban según él.

Fue galardonado en varias ocasiones, entre los reconocimientos destaca el Premio Nacional de Pintura en el Salón Oficial y el Premio Arturo Michelena en el Salón Arturo Michelena, de Valencia en el año de 1954.

En 1955 recibió el Premio Nacional de Pintura en el XV Salón Oficial de Arte Venezolano, también fue galardonado con el Premio del Salón Arturo Michelena ese mismo año. Otro de sus grandes logros fue cuando fundó la Escuela de Artes Plásticas de Mérida, en 1959.

Sobre Rengifo se puede acotar que fue un hombre que amaba profundamente a su paí­s y que lo evidenciaba en cada una de sus múltiples disciplinas, ya que para él dramatizar, representar y llevar un mensaje lleno de sentimientos, permitirí­a construir un paí­s mejor.

En el transcurso de toda su carrera profesional se convirtió en un servidor social, al desarrollar argumentos encuadrados en contextos de sociedades marginales donde intenta analizar la situación de Venezuela, llegando a tener el respeto no sólo de la gente que apreciaba su arte, sino también de sus amigos y familiares.

*íngela Rodrí­guez es estudiante de la Universidad Monteávila

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