Nuestro día ya viene llegando

Vicente Corostola.-

1960

La pequeña isla de Cuba apunta a Miami. Sus calles están más calientes que un ajiaco a las orillas del río. La Guerra Fría le sube la temperatura a todo. Estar en un bando o en el otro es el juego de dominó de esos días. Quedarte con la cochina es peligroso. Batista jugaba con las barras y las estrellas. A lo lejos tenía al contrario, un barbudo vestido de rojo.

Batista salió corriendo entre moros y cristianos. Nikita Kruschev no sabe de dominó, pero sabe de ajedrez. Comienza a mover sus piezas. El jaque mate está a la vista. La tensión se acelera. Los pocos que pudieron escapar se instalan en la Calle 8. La Operación Peter Pan se comienza a gestar entre las páginas de su libro.

Los rumores se transforman en las noticias del día. La intriga ronda por las calles. La operación clandestina comienza a trabajar. Familias en contra del régimen dejan en las manos de Peter Pan a sus queridos niños. El futuro no es prometedor. Las garras del comunismo asechan a cualquiera. Hay que salvarlos a toda costa. 14.000 niños son rescatados. Wilfredo José Chirino es uno de ellos.

“Apenas siendo un niño allá en la Antilla / Mi padre me vistió de marinero / Tuve que navegar 90 millas / Y comenzar mi vida de extranjero/ Huyéndole a la hoz y al verdulino / Corriendo de esa absurda ideología / Pues nunca quise ser aperitivo / Del odio, del rencor y la apatía”

1989

El Muro de Berlín comienza a caer. La oxidada Cortina de Hierro se comienza a desmoronar. La Perestroika. Gorbachov. Algo está cambiando.

Bajo esa visión, Willy Chirino escribe la canción “Nuestro día ya viene llegando”. Un deshago. Un himno. Un grito a la esperanza que sigue latiendo en cada una de las historias de todos los balseros. De familias que quedaron rotas. De perseguidos que siguen perseguidos y de los perseguidos que fueron asesinados. Un grito que no ha dejado de gritarse aunque mucho no haya cambiado.

“Y pese a la distancia y el ataque / Del rígido almanaque yo vivo con la suerte / De sentirme cubano hasta la muerte / De ser amante de la libertad / Hoy que mi pueblo vive ilusionado / Yo me siento inspirado y un son estoy cantando / Anunciándole a todos mis hermanos / Que nuestro día ya viene llegando”

*Vicente Corostola es profesor de la Universidad Monteávila

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