La salud de la red

Nabor Ruiz Martínez

La cuarentena ha hecho que millones de personas se conecten a internet al mismo tiempo, afectando su capacidad. Servicios han optado por reducir la calidad de sus emisiones para que todo funcione.

Internet tiene una hoy en día una sobre-explotación en su capacidad que preocupa a los tecnólogos expertos en la materia, ya que las exigencias de conexión por parte de los usuarios, a nivel mundial durante la pandemia ocasionada por el Covid-19, la han llevado casi hasta el límite.

En Europa se le ha solicitado a Netflix baje un poco la calidad de sus emisiones con el fin de aligerar el tránsito de información. Google ha tenido que hacer lo mismo en sus servicios, y es que la capacidad física de la WWW se ha visto redimensionada debido al número de usuarios que desde sus hogares y sitios de trabajo se conectan a Internet, durante el lapso de resguardo y cuarentena sugerido a nivel mundial por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Venezuela no ha escapado de esta situación. Fran Monroy, experto en tecnología, expresa que las operadoras han tenido que hacer esfuerzos para mantener sus servicios. Dice que las empresas nacionales, a nivel de software, tienen la capacidad para ofrecer banda 5G, sin embargo, menciona, qué hay que resolver ciertos problemas técnicos para poder optimizar ese servicio.

Por ejemplo, expresa Monroy, se debería liberar el espectro de 700 Mhz, el cual ocupa actualmente la televisión analógica, al pasar ésta a digital. Con ello, ese rango sería aprovechado por la telefonía y las telecomunicaciones, especialmente Internet, lo que incrementaría enormemente los servicios al público en general.

Lo importante a destacar es el hecho que Internet tiene sus limitaciones, que la sobrecarga de información cada día es mayor, y que a diferencia de lo que el usuario puede pensar, podría ocurrir una “indigestión” cuando menos se pueda esperar, y no es un mal deseo o una fantasía loca, es algo posible…  Aunque usted, no lo crea.

*Nabor Ruiz es profesor de la Universidad Monteávila

*Fotografía: Cortesía

*Este texto también se publicó en la revista Estampas

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