«Para comunicar mejor no basta técnica, sino convicción»

Ainara Guevara B.-

Foto: Cortesía UMA.-

Así como Saint-Exupéry expresó que para construir un barco primero se ha de evocar el anhelo por el mar, para una buena comunicación no hace falta solo la técnica, sino también la convicción en lo que se está comunicando, según Juan Manuel Mora, vicerrector de Comunicación de la Universidad de Navarra, quien dictó la Lección Inaugural del año académico 2019-2020 en el auditorio principal de la Universidad Monteávila.

“La comunicación es sencilla en apariencia pero compleja en la práctica. Es oficio de mucha gente, pero no todos tienen el don”, señaló Mora al iniciar su ponencia y buscar responder a la interrogante de cómo mejorar la comunicación.

De acuerdo con el vicerrector, quien centró su lección en las cinco paradojas de la comunicación, las mismas contienen elementos útiles para lograr, precisamente, una mejor comunicación. Mora explicó que la primera de ellas consiste en que la comunicación es hablar, pero también escuchar.

“Quien no escucha, no podrá decir nada interesante o significativo para nosotros” señalizó el ponente, quien consideró que hablar sin escuchar es como responder sin siquiera prestar atención a una pregunta realizada.

La segunda paradoja establece que la comunicación es explicar y argumentar, pero también es entender. Mora mencionó que resulta imposible explicar lo sencillo si no se aprendió o retuvo primero de forma clara. El vicerrector también dijo que expresar algo con sencillez no quiere decir que sea banal. “Algo conciso demuestra la buena comprensión de lo dicho”, señaló.

Junto con lo anterior, Mora también comentó que para que haya comunicación debe transmitirse algo, siendo ese algo una chispa, un destello o una perspectiva nueva, pues toda comunicación viene antecedida por una iluminación interna previa. “Comunicar es transmitir una luz encendida en nosotros”, dijo el experto, quien estuvo de visita la semana pasada.

El ponente explicó que la tercera paradoja de la comunicación es que ésta es convencer a los demás de un argumento, pero también conmover. Según Mora, la materia prima de toda comunicación es la argumentación racional convincente, y al escuchar a alguien se quieren sus argumentos y razonamientos, pero una persona también se percata de su actitud, ya que lo emocional establece la chispa, además del contenido.

“La comunicación expresa racionalidad, pero sobre todo humanidad, y la humanidad expresa empatía y emocionalidad”, comentó Mora.

Como cuarta paradoja, Mora detalló que la comunicación es claridad pero también respeto. El profesor de Comunicación Institucional en las Facultades de Comunicación de las Universidades de Navarra y Santa Cruz dijo que la claridad es una característica de la buena comunicación, que implica cierto minimalismo.

Así, el ponente mencionó que la pasión puede contribuir a dejar las cosas más en claro, pero que también implica cierto riesgo el expresar tanto de forma apasionada, pues se puede llegar a pisotear al otro, y por ello solo funciona cuando se manifiesta con respeto y cortesía.

El respeto, de acuerdo con Mora, protege a los interlocutores de patologías de la comunicación tales como el conflicto y la violencia. “La verdad no acepta como compañera a la violencia, ni física ni verbal. Toma por compañera a la empatía”, expresó Mora.

La paradoja final establece que la comunicación es instantánea pero gradual. Esto último, según el vicerrector, resulta muy importante si la comunicación busca un legado, ya que entonces es más arraigada y larga en comparación a una noticia, que es mucho más efímera.

Mora describió a la comunicación como rápida, pero que sus efectos en contraparte son lentos. “Influir es más como cultivar un jardín que construir un edificio”, comparó Mora, quien añadió después que esto aplica en especial a la comunicación de valores.

Por lo anterior, el experto comunicacional hizo alusión a Ratzinger y a la idea de transición del paradigma masculino al femenino, el cual requiere espera y reclama paciencia. De esta forma, Mora concluyó por recalcar la importancia de tener convicción en lo que se desea comunicar, pues la comunicación tiene algo de ciencia y algo de arte, y requiere tiempo para ser cultivada, a su parecer.

*Ainara Guevara es estudiante de la Universidad Monteávila

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