¿Quién es el pueblo?

Felipe González Roa. –

 Postales de Praga

Cientos de personas colmaron el auditorio principal de la Universidad Monteávila. Estudiantes, profesores, autoridades, invitados especiales, todos con el interés de presenciar la proyección del documental El pueblo soy yo y escuchar las palabras del director Carlos Oteyza, quien compartió sus ideas no solo sobre la cinta, sino también sobre lo que es Venezuela, sobre lo que fue y sobre lo que será (o debería ser).

El filme, sin duda, tiene una muy alta factura. La maestría de la dirección de Oteyza se une con el nivel intelectual de un académico de la talla de Enrique Krauze, productor del documental. Importantes figuras venezolanas y extranjeras, entre ellas periodistas, economistas y sociólogos, brindaron sus testimonios de expertos para intentar explicarle al espectador lo que significaba el fenómeno de Hugo Chávez, su irrupción hasta llegar al poder, su gestión de gobierno, su legado….

Muchas imágenes de archivo se conjugan en la cinta, material histórico que, gracias al esfuerzo hecho por los productores del audiovisual, podrá perdurar en la memoria. Es importante no olvidar.

El pueblo soy yo estudia la figura de Chávez desde el análisis del populismo, fenómeno que se vale de recursos discursivos y acciones simplemente efectistas para, a partir de un supuesto interés por resguardar los derechos del pueblo, maniobrar y manipular para simplemente alcanzar el poder y desde allí obtener prebendas personales y grupales.

El resultado final fue la destrucción de la democracia, la cual, hoy añorada, no fue defendida en su momento.

El documental de Oteyza impacta. Imposible no dejarse conmover por las imágenes que no solo recuerdan lo que fue, sino que muestran sin tamiz el triste presente del país y su incierto futuro.

“Chávez es el pueblo” fue uno de los eslóganes que repetidamente utilizó el hoy fallecido presidente. ¿Puede una persona atribuirse la representación del pueblo? ¿Qué es el pueblo?

¿Entregamos un cheque en blanco a un hombre que simplemente prometió una reivindicación popular que nunca llegó? ¿Cómo dejamos en sus manos el valor tal vez más preciado que como sociedad alcanzamos: la democracia?

El pueblo soy yo puede verse desde muchas perspectivas, pero una de estas no puede ser despertar el ánimo revanchista. No se trata de pasar facturas o de alegrarse por el sufrimiento de los que en algún momento apoyaron la autodenominada revolución bolivariana.

El documental tiene un objetivo más profundo y trascendente: llamar a la reflexión y despertar las inquietudes de los espectadores. Qué importante es que este tipo de mensaje llegue al auditorio de una universidad para que, sobre todo, los jóvenes se hagan todo tipo de preguntas y encuentren respuestas.

Porque, después de todos, el pueblo somos todos nosotros.

*Felipe González Roa es director de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Monteávila

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