El gobierno busca que el periodismo venezolano cambie su esencia

Por: Ainara Guevara B.-

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La compleja realidad que atraviesa el país ha traído consigo una serie de elementos y circunstancias tales como la propensión a las fake news, un régimen comunicativo que promueve la censura y una persecución a la figura del periodista que han obligado al medio en los últimos años a una transición forzosa de la plataforma física a la digital, según lo expuesto en el foro Periodismo venezolano en crisis llevado a cabo el 27 de mayo en el auditorio de la Universidad Monteávila.

La conferencia, realizada en conmemoración por el tercer aniversario de Pluma, periódico digital de la institución, tuvo como ponentes a figuras relevantes en el gremio periodístico y comunicacional como León Hernández, Gloria Cuenca, Marcelino Bisbal y Víctor Amaya, quienes presentaron detalladamente las diferentes problemáticas a las que debe hacerle frente el periodismo venezolano en los tiempos de crisis de hoy en día.

Entre los asistentes al evento se encontraba la vicerrectora académica de la Universidad Monteávila, María Eugenia Arias de Peña, el Decano de la facultad de Educación Fernando Vizcaya, el director adjunto de la facultad de Administración, Fernando Arocha, el director de la Escuela de Comunicación Social de la UMA, Felipe González Roa, el coordinador de Vida Universitaria, Francisco Blanco, representantes de la facultad de Comunicación e información y el acto fue moderado por Roberto Ruíz, coordinador de Radio UMA.

Sabrina Machado, coordinadora de Pluma, inauguró el evento haciendo alusión a la actual situación de la transición de la plataforma física a la digital de la prensa. Machado explicó que en otras regiones del mundo ésta se realiza con cifras, está marcada por la estrategia y busca un periodismo al servicio de los usuarios, como es el caso de The New York Times.

En Venezuela la circunstancia es completamente distinta, ya que -según lo comentado en el foro- ni siquiera a nivel de factura publicitaria el país se encuentra preparado para asumir la transición. Machado señaló que la misma se da forzadamente y en muchas ocasiones resulta traumática y difícil, además que son pasos que no se dan acordes a las necesidades, sino a una fuerte restricción y a una censura expresada a través de diferentes mecanismos, como la limitación de acceso a la materia prima.

“En cinco años se han despedido a 63 periódicos”, señaló Machado. “Hoy en día ya tenemos 11 estados sin periodismo físico, sin la capacidad de compra”, añadió. Esta situación, de acuerdo con la periodista, va de la mano de la recesión económica que vive el país desde hace seis años y de un delicado cuadro hiperinflacionario, circunstancias que trae como consecuencia el desmantelamiento de las redacciones, el despido máximo del personal y la reestructuración del equipo del trabajo.

Machado concluyó que se debe trabajar en pro de la información y en función de la realidad actual, que implica que el 81% de los usuarios de Internet en Venezuela buscan información en las redes sociales. En esta misma línea León Hernández inició su ponencia sobre las fake news y los medios de comunicación, pues recordó que el oficio del periodista es con la realidad y con la verdad, la cual se ve vulnerable actualmente en Venezuela.

Según Hernández, el país vive una fakecracia; es decir, un gobierno de las mentiras, donde el discurso público está lleno de ellas. Las noticias falseadas imitan estéticamente un producto de trabajo periodístico y por ello se corre el riesgo de su constante difusión “por si acaso”, de acuerdo con el profesor de la Universidad Católica Andrés Bello.

Hernández explicó que los tiempos de crisis forman unas condiciones de entorno ideal para las fake news, las cuales son la mordaza estructurada y la propaganda tarifada. En la actualidad existen leyes que cortan la libertad de expresión y organismos que las respaldan, lo que impide la cobertura periodística y “estructura una mordaza”, de acuerdo con el especialista. A su vez, Hernández comentó que la propaganda tarifada consiste en la colocación arbitraria de contenido del gobierno en los medios, que hace que se promueva la desinformación.

En Venezuela, según Hernández, las noticias falsas son utilizadas con un patrón de mentira de entrada, acusación al otro, descontextualización, elaboración de “globos de ensayo” para la medida de la recepción de la opinión pública y la repetición constante.

Las fake news resultan un riesgo tanto para los lectores como para los periodistas, cuya credibilidad incluso puede verse perjudicada por la difusión de las mismas. Es por eso que Hernández indicó que es necesario dudar de toda información recibida sin ser verificada por una fuente oficial, y que la educación es primordial para alcanzar la credibilidad y un ambiente democrático para la opinión pública.

Gloria Cuenca, por su parte, resaltó la importancia que juegan los aspectos de la ética en los tiempos de crisis. La periodista destacó que la guía orientación de todo periodista en estas circunstancias debe ser el Código de Ética establecido en 1976, en especial cinco elementos fundamentales: la libertad, la veracidad, la honestidad, la dignidad y la discreción, los cuales tienen que estar presentes.

Cuenca explicó que sin libertad no hay periodismo, que la veracidad consiste en lo verificable y el deber de un periodista es precisamente verificar la información, que la honestidad implica una responsabilidad individual en la que cada quien debe estar consciente sobre lo que puede o no hacer, y que la discreción trata sobre el cuidado respectivo a lo que se dice.

“Nunca ha habido una persecución tan atroz como la de hoy en día”, afirmó Cuenca sobre la figura del periodista. Según la especialista, el gobierno quiere que los periodistas se conviertan en propagandistas al servicio de la nueva ideología, lo que sería la definición comunista de la profesión. Ésta, según Cuenca, cambia la esencia del periodismo, que es el hecho noticioso, la noticia.  Para la experta ni en las dictaduras de Juan Vicente Gómez y Marco Pérez Jiménez se vivieron momentos tan dramáticos, como en los actuales.

De acuerdo con la profesora juilada de la UCV, el primer deber del periodista ante la posible desaparición de la democracia y la libertad de expresión, es justamente el trabajar en ellas. Por ello, la experta señaló que hay que tener una alta formación en el cómo se dicen las cosas y no solo en el qué se dice de ellas.

Por otro lado, Marcelino Bisbal destacó el rol comunicativo del régimen en los últimos años. Según Bisbal, el gobierno es, en líneas generales, ineficaz, excepto en el aspecto comunicacional. Explicó que el nuevo marco legislativo resulta intimidatorio y trae como consecuencia la censura y autocensura.

El experto considera que el entramado comunicacional actual ha sido planificado y montado eficazmente en los últimos años por parte del Estado, lo que ha generado un duro golpe a la profesión, que en ocasiones ha decidido jugar un rol político, lo que a su vez ha significado que se pierda el norte y la credibilidad por parte de los usuarios.

Al igual que Cuenca, no duda en señalar que el momento que atraviesa la profesión es sumamente delicado, que como nunca antes se está ante un gobierno que tiene como principal objetivo erradicar la labor del verdadero profesional de la comunicación para banalizar la labor del periodista y convertirla en simple propagador de mentiras oficiaies.

Sin embargo, asegura que a pesar de las intenciones todavía el “régimen” no tiene la capacidad absoluta del sistema de comunicación. Todavía los medios privados son mayoría, a pesar de los cierres y las restricciones, afirmó.

La persona encargada de cerrar el foro, celebrado ante más de 100 personas, fue el editor de la revista Clímax y colaborador del diario Tal Cual, Víctor Amaya, quien destacó que el principal rol de los medios en la actualidad es justamente sobreponerse al entramado de censura orquestado desde el Ejecutivo, y que si bien es cierto, los medios digitales nacieron en Venezuela para hacerle frente a la censura, estos tienen como principal tarea hacerse rentables, porque en la actualidad no lo son.

Luego de reconocer que la plataforma digital implica un cambio radical a la labor del periodista, que le exige mucha mayor responsabilidad y compromiso,, debido a la dinámica propia del espacio, Amaya explicó que la tarea de todo responsable de estos medios es hacerlos rentables. Por ello, se recurre a inversionistas que estén dispuestos a colaborar con la labor periodística en el país, a alianzas con otros portales y al desarrollo de determinados proyectos, financiados por distintos entes, para seguir informando y haciendole frente a  un gobierno opresor.

El sentir general de los cuatro ponentes invitados con ocasión del aniversario del periódico digital Pluma fue que la lucha por la democracia va de la mano de la verdad y que debe darse sin cansancio y con absoluta responsabilidad y compromiso, por muy cuesta arriba que sea, porque solo en democracia es posible desarrollar la profesión, el autoritarismo solo espera el silencio de la mano de la mentira, como fue señalado en varias oportunidades desde el podio.

*Ainara Guevara es estudiante de la Universidad Monteávila

Fotografías: Ellen Ramos, estudiante de la Universidad Monteávila

Video Mary Ann Gonzalez, estudiante de la Universidad Monteávila

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