«Goyito» aún a la espera de la respuesta del Vaticano

Stefania Bruzual.-

Fotografía: CEV.-

José Gregorio Hernández Goyito

Ha transcurrido un mes desde que el Cardenal Baltazar Porra entregara el expediente de Yaxury Solórzano Ortega ante la Congregación para la Causa de los Santos. Poco después, el Arzobispo (e) de Caracas pidió orar por la pronta beatificación del Venerable. La aprobación de este milagro llevaría a “Goyito” a los altares venezolanos. La feligresía sigue con especial cuidado este caso. 

El capellán de la Universidad Monteávila, Noel Franceschi, explicó que para aprobar el proceso de beatificación y canonización de los santos es necesario reunir ciertos requisitos, entre ellos contar con testigos de la familia que den fe del milagro ocurrido con los enfermos.

También se debe verificar la autenticidad del milagro respaldado por el informe médico, el creyente considerado como santo debe pertenecer a la congregación católica y debe haber llevado una vida de santidad honorable, de acuerdo con el prelado.

En vista de lo minucioso y delicado de este proceso, el padre Franceshi señaló que generalmente la Santa Sede se toma el tiempo necesario para realizar las evaluaciones de rigor.

“Algunos de los problemas reales para acelerar el proceso de beatificación de José Gregorio Hernández fueron que él nunca perteneció a una congregación católica, ni tuvo a sus propios hermanos de la iglesia. No contaba con la presencia de los hermanos católicos que testificaran el milagro exacto y verificable hecho por el santo. Además todos los documentos recolectados por la iglesia católica, a través de muchos años, pueden estar registrados con anécdotas de suposiciones, verdades e informaciones a medias”, mencionó el capellán, lo que dificulta esta delicada tarea.

La beatificación es una declaración oficial del Papa que se autoriza durante el culto de la iglesia católica sobre el buen ejemplo de la vida cristiana del creyente. Se requiere la intercesión de un creyente ante el beato muerto y la verificación del milagro, si la sanación es difícilmente factible por los médicos.

Al menos 10 personas, entre médicos y teólogos forman parte de la comisión evaluadora que determinará la autenticidad del milagro. En caso de contar con la aprobación de esta instancia, le corresponderá al Santo Padre la aprobación del sentido de beatitud.

En el caso  de Hernández se evalúa la recuperación de Yaxury Solórzano Ortega, de 13 años, quien recibió una herida de bala en la altura del cuello cuando varios sujetos intentaron despojarla a ella y a sus padres de una moto, en San Fernando de Apure. El hecho ocurrió el 10 de marzo de 2017.

La adolescente quedó gravemente herida, presentó perdida de masa encefálica y varios huesos fracturados. Debió ser intervenida quirúrgicamente, informaron los representantes de la Diócesis de Apure. La madre de Yaxury es creyente del doctor José Gregorio y oró por su recuperación.

Según el diario regional Panorama el expediente de Solórzano fue abierto el pasado 31 de enero para su evaluación. De ser aprobado este milagro podría significar la declaración de beatitud del natural de Isnotú, de acuerdo con el medio. Sin embargo, el padre Franceschi aclaró que estos procesos son minuciosos y requieren de mucha evaluación. 

El Papa Juan Pablo II le concedió el título de Venerable a José Gregorio el 16 de enero de 1986. Desde entonces la feligresía venezolana ha clamado por su elevación a los altares.

Hernández nació el 26 de octubre de 1864 en el pueblo de Isnotú, en Trujillo, hijo de Josefa Antonia Cisneros Mansilla y Benigno María Hernández Manzaneda. Murió el 29 de julio de 1919. Justo este año se cumplen 100 años de su fallecimiento. Fue médico científico, profesor, filántropo y de profunda vocación católica, franciscano seglar.

Hasta el momento Venezuela cuenta con tres beatas: la madre María de San José, la madre Candelaria de San José y la madre Carmen Rendiles, cuyos procesos fueron aprobados por el Vaticano en 1995, en el 2008 y el año pasado, respectivamente.

En los tres casos el milagro se obró en tres mujeres. Laura Cardozo curó a su hermana de congregación Teresa Silva, quien sufría de osteoartrosis; Susana Castillo salvó la vida de un bebé gestante y Carmen Rendiles sanó el brazo de la médico cirujano Trinette Durán.

José Gregorio sería el primer beato laico venezolano, en caso de ser aprobado el proceso iniciado en el mes de enero y su nombramiento le permitiría ser venerado en todos los rincones de Venezuela.

*Stefania Bruzual es estudiante de la Universidad Monteávila

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