La cultura de la paz

Felipe González Roa.-

Postales de Praga

Venezuela está en crisis. Difícilmente alguien con un mínimo de sentido común pueda negar esta obviedad. Venezuela está sometida a lo que, tal vez, es la peor crisis en su historia, lo que mantiene sumergida en la pobreza (material, espiritual) a toda una sociedad.

Una inflación de tantas cifras que ya es hasta inútil mantener la cuenta; una crónica escasez de alimentos y medicinas en prácticamente todos los rincones del país; ciudades con servicios públicos colapsados en absoluto deterioro; criminalidad impune imponiendo su cruenta ley en todas las calles; personeros corruptos que ha aprovechado sus lazos con el poder solo para amasar obscenas fortunas… Y mientras esto ocurre es la gente, todos los que habitan esta tierra, los que sufren de las privaciones y de la miseria.

Es tan grave la crisis venezolana que, entre tanto desastre, lo más fácil de resolver es la problemática económica.

Con estas líneas, por supuesto, no se pretende banalizar la terrible carestía que sufren los venezolanos, sino situar en perspectiva por lo que hoy atraviesa el país: incluso en la tierra de la inflación más alta del mundo hay problemas que revisten mucha más preocupación.

La descomposición de la sociedad, la falta de incentivos para el esfuerzo y el trabajo honesto, la desorientación en los valores, la búsqueda de la recompensa fácil, el abandono de la educación, la perversión de la cultura, la postergación del conocimiento…

He allí los verdaderos problemas que están golpeando a Venezuela, los que está deteniendo su desarrollo e imposibilitado la suma de una mayor felicidad para el pueblo.

¿Qué se puede hacer para frenar esta carrera hacia la más absoluta miseria? El primer paso para la reconstrucción tiene que procurar la siembra de la tolerancia y el respeto, la búsqueda de un espíritu de convivencia que reconozca al otro y que entienda que solo con el otro se puede alcanzar el bienestar propio. En resumen: se trata de promover una cultura de la paz.

La Universidad Monteávila y las agrupaciones Oportunidad y Mujer y Ciudadanía han entendido la importancia, de, especialmente ahora, promover estos valores por la paz, razón por la cual ha perfilado el proyecto ReconciliACCIÓN, iniciativa que busca sentar las bases para la recuperación de un país en positivo.

Y en este proceso muchísimo es lo que tienen que aportar los jóvenes, no solo porque son ellos los que vivirán en el futuro, sino porque también son quienes deberán velar por el resguardo de la paz para las próximas generaciones.

El concurso Campaña por la Paz es una brillante oportunidad para que los jóvenes universitarios caraqueños den rienda suelta a su imaginación y propongan el diseño de una estrategia para incentivar la preminencia de esos valores.

Un simple vistazo por la página de la Universidad Monteávila ofrecerá toda la información necesaria para participar en este proyecto. Hoy es el momento para que todos los jóvenes universitarios asuman, activamente, su compromiso con Venezuela

*Felipe González Roa es director de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Monteávila

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