Postales de Praga | La irresponsabilidad de la inmadurez

Felipe González Roa.-

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El adulto irresponsable solo escapa cobardemente sin asumir compromisos. Foto: Mippci

 «Teniendo nosotros barcos en la costa cargados con medicamentos y con alimentos, Venezuela no tiene cómo hacer el pago de esos bienes esenciales para la población venezolana. ¿Por qué? Porque hay un bloqueo financiero contra el país”. Delcy Rodríguez. Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente. Agosto 2017.

El paso de la niñez a la adultez implica una gran variedad de cambios, físicos y mentales. Los primeros son fáciles de notar. Es imposible oponerse a la biología. Los segundos no siempre se aprecian a simple vista y muchas veces implican lentos procesos de aprendizaje y comprensión. Significan nuevas actitudes ante la vida, la cual, ya avanzados los años, se observan desde otra perspectiva.

Es lo que se podría llamar madurez.

Madurar conlleva asumir responsabilidad. Los niños, sobre todo cuando se encuentran en tempranas edades, naturalmente buscan evadir obligaciones. Los adultos, al menos aquellos que pueden preciarse como tal, enfrentan las consecuencias de sus actos. Esa es tal vez la diferencia fundamental entre una y otra etapa.

Cuando el niño intenta burlar las culpas, cuando asume una conducta irresponsable, muchas veces es presa de su inmadurez, pero frecuentemente esa actitud no viene marcada por la malicia. El infante solo busca una manera fácil de escaparse del problema, no siempre con intención de dañar al otro.

«Hubo una tragedia que nos duele en el alma con personas que estaban allí, en calabozos policiales del estado Carabobo, que no le corresponden al Ministerio Penitenciario. Eso es función policial”. Iris Varela. Ministra de Servicio Penitenciario. Marzo 2018.

Pero el adulto irresponsable, además de ser inmaduro, usualmente actúa con malicia, con deseo expreso de hacer daño a los demás solo para satisfacer su egoísmo. El adulto irresponsable, sabedor de las consecuencias de sus acciones, únicamente pretende confundir y poner los focos de la culpa en otros para así poder escaparse cobardemente sin asumir sus compromisos.

La irresponsabilidad se agrava cuando ese adulto tiene la función de cumplir roles de importancia dentro de la sociedad, cuando su conducta se convierte no solo en modelo para los demás, sino que potencialmente tiene la posibilidad de incidir directamente en el día a día de las personas.

Por ejemplo, cargos en la administración, labores de relevancia dentro de un gobierno. ¿Puede un funcionario actuar con irresponsabilidad? ¿Imagina a un presidente dibujando enemigos en el aire solo por el deseo de huir de la exigencia social, de la rendición de cuentas?

El funcionario irresponsable en realidad no quiere asumir los rigores del cargo, solo pretende aprovechar su posición para saciar sus fatuos impulsos.

«Si no estuviera esta burbuja inducida activada por la guerra económica, la inflación sería negativa. La burbuja especulativa toca a todos los sectores del país». Nicolás Maduro. Presidente de la República. Diciembre 2013.

Ante tanta irresponsabilidad, ante tantas personas que simplemente buscan evadir las culpas y desviar la atención hacia el otro lado, corresponde a cada ciudadano consciente, a cada persona seria y comprometida con su entorno, con la sociedad, exigir que cada uno cumpla con sus funciones, que dé la cara y que tenga el valor de reconocer sus errores

No hacerlo también es un acto de irresponsabilidad.

“La Administración Pública está al servicio de los ciudadanos y ciudadanas y se fundamenta en los principios de honestidad, participación, celeridad, eficacia, eficiencia, transparencia, rendición de cuentas y responsabilidad en el ejercicio de la función pública, con sometimiento pleno a la ley y al derecho”. Artículo 141. Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

*Felipe González Roa es director de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Monteávila.

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