«Me interesa la gente que quiere acercarse a Dios y también los que se sienten alejados de Él»

María José Noguera.-

El padre Javier Rodríguez es el nuevo capellán de la UMA. Foto: Luis Rodrigues
El padre Javier Rodríguez es el nuevo capellán de la UMA. Foto: Luis Rodrigues

El padre Javier Rodríguez, el nuevo capellán de la Universidad Monteávila, llegó a Caracas tras veinte años laborando en la ciudad de Maracaibo, de los cuales los últimos diez estuvieron ligados al Arzobispado de la capital zuliana ejerciendo como vicario judicial e integrando el Consejo Episcopal. ‘‘Siempre es sabrosito un cambio’’, afirmó mientras confesaba que llegó sin saber cuál llave abría su actual oficina.

El oriundo de Maracaibo nació en el año 1960, se graduó de abogado en la Universidad Católica Andrés Bello y, debido a que quería ser juez, hizo un posgrado en Ciencias Penales y Criminalistas en la UCV. Sin embargo, ‘‘la vida después agarró otros caminos’’ que lo llevaron a estudiar Derecho Canónico en Roma y a ordenarse en su vocación.

Con un tono de voz suave y agradable, y una sonrisa que se mantuvo durante toda conversación, el padre Javier comentó que le gusta ser tratado de ‘‘usted’’, y que más de una vez lo han confundido con el padre Pantin en los pasillos, situación que él toma con mucha risa.

_ ¿Qué tal le parece la universidad Monteávila?

_ Pequeña. Da la impresión de tener un buen ambiente. Estoy entrando así que no tenía un conocimiento previo de ella. Solo vine una vez y fue para almorzar con Marcos Pantin.

_ ¿Dónde conoció al padre Pantin?

_ Nos ordenamos juntos en Roma en 1994. Él estudiaba Filosofía y yo Derecho Canónico. También coincidimos en Valencia previamente. Nos hemos llevado muy bien toda la vida. Ambos tenemos una personalidad totalmente distinta. No pretendo ni puedo ser igual a él porque me parece que no es el caso. Poco a poco cada quien irá desarrollando su propio estilo de relación.

_ ¿Cuáles actividades piensa hacer este año de la mano con la Capellanía?

_ Ofrecer la posibilidad de confesiones. Hay todo un plan que se ha ido desarrollando desde hace muchos años que es brindar la posibilidad de prepararse para las confirmaciones. Asimismo, se ofrecerán charlas o conferencias sobre temas de fe o de moral cristiana, y, por supuesto, siempre estará la posibilidad de conversar. A mi me interesa mucho la gente que quiere acercarse a Dios y también la gente que se siente un poco alejada de Él. Pienso que en la medida en que las personas conversan pueden abrir sus horizontes y plantearse interrogantes interesantes sobre la existencia de Dios. El papa Francisco promueve que el cristianismo no es algo a lo que se induce sino a lo que se atrae. En la medida en que una persona se acerca a Dios y descubre a Cristo lo demás se va dando solo.

_ ¿Qué piensa aportarle a la UMA para hacerla una mejor universidad?

_ Oración, eso es lo principal, y disposición. Uno no trabaja solo, es decir, en la medida en que la gente se acerque, uno estará aquí. Espero que se logre una sinergia, con seriedad y mucho respeto.

_ ¿Cómo se siente tras recibir la responsabilidad de hacer un buen trabajo en la Capellanía?

_ Ya después de una cierta época y muchos años, uno va asumiendo las cargas muy confiado en Dios. “Vamos a ver en qué te ayudo yo a ti, Señor’’, porque el que hace las cosas es Dios, el que toca las almas es Jesucristo. Uno lo que hace es intentar estorbar lo menos posible en esa acción.

_ ¿Cómo aprecia la recepción de los estudiantes hacia usted?

_ Serena, normal. Tampoco yo me he asomado mucho, no es mi estilo. Confío en que las personas que se han acercado a su vez acerquen a otras. Me parece que es la manera más natural de darme a conocer. Además la dinámica de la universidad es un poquito complicada, es decir, la gente viene aquí es a estudiar, muchas veces tienen que ir corriendo de un lado a otro, no hay tiempo entre una cosa y otra. Ahora viene el tiempo de Adviento, la Navidad, vamos a ver qué se puede hacer allí junto a la participación de los alumnos. Me gustaría apoyar iniciativas de voluntariados: ir a orfanatos o visitar enfermos. Quizás no se pueda ayudar con cosas materiales, pero sí con la amabilidad, la asistencia, la presencia, el cariño, entre otras cosas. Gracias a Dios son recursos que siempre tenemos a la mano y no depende de más nada, se tiene y se da.  Los alumnos pueden venir a mí siempre que sientan que puedo aportarles algo, sugerirles o acompañarlos, pueden contarme sus problemas, alegrías y tristezas.

_ Con respecto a las actividades que quiere hacer, ¿qué dinámica usará para promover la participación de los estudiantes en ellas? 

_ Avisando que existen y a través de los otros muchachos. Como digo, yo no voy a poner carteles, tampoco vocearé mucho, pero intentaré en la medida que Dios lo permita que sean los mismos alumnos quienes animen a sus compañeros a confesarse o hacer las actividades que propongo. A veces sí hay que hacer un poquito de propaganda institucional, pero lo que realmente es eficaz es el trato personal de alguien que está convencido y que llama a otra persona para que se acerque, ya sea trayéndola al oratorio para que conozca al Santísimo o que anime a ayudar a un tercero para que haga vida de caridad, vida cristiana. Eso es lo que en el fondo la Capellanía de la universidad intenta propiciar: evangelizar, con todo el respeto del mundo, con la responsabilidad de ofrecerla y no de imponerla, para que el que quiera, pueda.

_ ¿Qué mensaje le da a los estudiantes que no comparten un pensamiento religioso?

_ Que vengan y hablemos de lo que quieran, así sea solo para conocernos. Y a los que sí lo comparten, pues que también se acerquen.

* María José Noguera es estudiante de Comunicación Social.

* Luis Rodrigues es estudiante de Comunicación Social.

This article has 1 Comment

  1. Muy Solemne la Misa del Espíritu Santo. Me emociono mucho oír nuestro Himno Nacional durante la Comsagracion.Gracias.

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