El bádminton une a una comunidad en Maracay en pro de los jóvenes

Después de muchos gritos de auxilio, dirigentes locales de esta disciplina deportiva procedieron a solucionar por cuenta propia algunas de sus dificultades en la cancha de Ojo de Agua

Bádminton
Atletas de Aragua abogan por la solidaridad de la comunidad para comprar equipos. Foto: Cortesía

Mariángel Oyarvez.-

¿Usted ha visto alguna vez un juego de bádminton en Venezuela? Se realizó una encuesta, mediante la plataforma de mensajería de WhatsApp, a cincuenta personas de edades entre 15 y 50 años de Maracay, capital del estado Aragua, y la respuesta fue casi unánime: “no”, a excepción de tres jóvenes.

Quedó claro que en la ciudad jardín, como quizás en gran parte del país, este deporte olímpico, de origen indio, pero con nombre británico, es poco conocido. Sin embargo, es importante resaltar que en Venezuela existe la Federación Venezolana de Bádminton (Fvbad).

En una entrevista en el portal informativo Contrapunto, la presidenta de esta federación, Dhayisbell Torrealba, señaló que el Ministerio del Deporte ha impulsado el bádminton en el país, pero admitió que “hace falta un poco más para que esta disciplina arroje los resultados correspondientes”.

Con las uñas

En condiciones muy precarias se preparan jóvenes aragueños. Foto: Cortesía

A pesar de que esta disciplina deportiva fue reconocida en 2017 por el Comité Olímpico Venezolano, la situación que enfrenta la Asociación Somos Bádminton Aragua, ubicada en la zona norte de Maracay, es crítica, debido a la falta de recursos económicos y logísticos, con la que trabajan sus dirigentes y deportistas, cuyas edades oscilan entre 8 y 21 años.

La presencia del bádminton en esta zona inició en  2011, en la cancha pública de la comunidad Ojo de Agua, barrio ubicado en el sector El Castaño, tras cristalizar el proyecto de Francisco Peñalver, profesor de educación física y especialista en este deporte. Desde aquel año han sido cinco los atletas que han llegado a la selección nacional, para representar a Venezuela en torneos internacionales.

Uno de esos atletas destacados de la asociación es William Barrios, quien actualmente tiene 21 años. Su última competencia fue en octubre del 2019, llevada a cabo en República Dominicana.

William debería estar en otro país, llevando a cabo sus entrenamientos, porque la cancha de Ojo de Agua ya no es de su nivel. Para poder rendir al máximo, necesita la atención plena de un entrenador personal, material élite y condiciones de un lugar óptimo”, declaró Peñalver.

Otra atleta de alto rendimiento es Marlyn Flores, de 20 años, que ha sido parte también de la selección de Venezuela. “No tengo raqueta propia, la que tenía se me partió en los entrenamientos, pero mi sueño siempre ha sido representar a mi país”, dijo la joven.

Las precarias condiciones limitan el crecimiento de los atletas, según los entrenadores. Foto: Cortesía

Frente a la problemática, que limita el avance de los jóvenes, muchos representantes se han unido a la iniciativa del fundador de un club local de baloncesto, Neiber Ortega, el médico Wuaxionmar Aponte y, por supuesto, Francisco Peñalver, para hacerle mantenimiento a la cancha y buscar donativos que permitan cubrir el costo del cemento, la pintura, las raquetas, los zapatos, las pelotas y la comida para los atletas.

“El Ministerio del Deporte nos ha dado la espalda y tenemos que sacar adelante a estos jóvenes”, expresó Peñalver, quien cuestionó el desamparo del deporte en Venezuela, en especial, el bádminton.

Seguimos buscando recursos para adquirir una nueva malla y por lo menos 10 raquetas; comprar volantes, que son las pelotas de esta disciplina, e instalar el alumbrado en la cancha, para poder practicar en las noches”, prosiguió el docente de Educación Física.

Las condiciones en las que trabaja la referida asociación limitan el avance de los jóvenes, quienes aún con esta pandemia no han dejado de asistir a los entrenamientos.

Con ese ejemplo de constancia, los dirigentes de la asociación han tomado las riendas de la situación, consiguiendo, además, la unión de los habitantes del barrio Ojo de Agua, para luchar por una causa común: que sus jóvenes tengan la posibilidad de llegar lejos por intermedio del deporte.

*Mariángel Oyarvez es estudiante de Comunicación Social de la Universidad Monteávila

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