Las sombras de un país sin luz

Felipe González Roa.-

 Postales de Praga

No se trata solo de un fenómeno físico, sino de una metáfora, una manera de dibujar la forma del pensamiento. La luz que ilumina, la luz que alumbra una idea, una respuesta, una solución que eclipsa al problema.

La utilizan los caricaturitas, los dibujantes de historietas, quienes acompañan con brillantes bombillos las ocurrencias de sus personajes.

Los historiadores llegaron a calificar toda una centuria como “siglo de las luces”, período del cual nació un movimiento, la Ilustración, que abrió definitivamente las puertas a la modernidad.

La luz es la poesía de la razón, esa capacidad, única en el ser humano, que le permite comprender su mundo, recrearlo, inventarlo una y otra vez, reconocer y reconocerse en el otro, soñar, imaginar, buscar, encontrar… Es esa luz que ilumina nuestro camino, que guía nuestros pasos y se asegura que pisemos el terreno apropiado.

Una sociedad sin luz está condenada a vivir bajo la esclavitud de la oscuridad. Pero todavía más perverso es que, desde un palacio de gobierno, se pretenda imponer las tinieblas para dejar ciego a un pueblo, para aprovecharse de su desorientación y así perpetuar el abusivo poder que solo favorece a los más corruptos mientras mantiene en la miseria a las honestos.

En democracia los gobernantes deben tener como máxima aspiración llevar la luz a la gente, para así lograr que sean ellos mismos los que iluminen los caminos.

En dictadura los tiranos tienen el deseo de dejar todo en las sombras. Que no haya luz. Que no haya pensamiento libre. Las cadenas de la esclavitud empiezan desde el mismo momento en el que uno mismo es el que se considera esclavo.

Corresponde a cada uno de nosotros impedir el corte de la luz. Sobre todo los jóvenes, aquellos que están en centros de enseñanza dándole forma a su educación, son los llamados a custodiar el brillo de la imaginación, la iluminación del pensamiento.

En un país en tinieblas, como el que hoy se quiere desdibujar desde las esferas del poder, mayor debe ser el compromiso de todos aquellos que, sincera y genuinamente, apuestan por su rescate y reconstrucción.

No es posible ser sombras en un país sin luz.

*Felipe González Roa es director de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Monteávila.

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