La solidaridad pinta un nuevo rostro a la crisis

Yelitza Jaimes.- 

Jóvenes de la Monteávila tienden la mano al necesitado. Foto: Cortesía María Malpica

En la actualidad, Venezuela se encuentra en una crisis profunda que varía en diferentes aspectos, uno de los más importantes es la falta de los alimentos de la cesta básica o el precio tan elevado en el cual se encuentran. Por ello, el nivel de desempleo y de personas en situación de calle va aumentando descomunalmente. No obstante, en este tipo de situaciones no falta la mano amiga, la ayuda humanitaria, ese granito que poco a poco genera grandes cambios.

En el país, existen diversas iniciativas que ayudan a los más necesitados; entre ellas está Granito de arroz, promovida por la Secretaria de acción social del Centro de Estudiantes de la Universidad Monteávila (CEUMA); Alimentemos con amor de la Fundación Kapuy y Alimentando esperanza de la Fundación Restauración. El objetivo de estas organizaciones es brindar una mano amiga en medio de la crisis y repartir humildemente alimentos en diferentes sectores de Caracas y Miranda.

En el caso de Granito de arroz fue una propuesta de la plancha Juntos de la Universidad Monteavila, que llevaron a cabo al llegar a la Secretaria del centro de estudiantes. Sus integrantes son Anny De Trindade, Mayela Rodríguez, Leonardo Iglesias, Giovanni Medina, Daihling Espinoza, Ana del Valle y María Malpica. Ellos se reúnen los sábados para preparar arepas, pasta, arroz, granos, sopas, entre otros alimentos, con un estimado de 50 a 100 platos. El  centro de preparación y empaque es el hogar de cada uno de ellos.

María Malpica, una de las integrantes de Juntos, explica que esta iniciativa nació al ver el número de personas en situación de calle y ver cómo cada día se “multiplicaban”, por lo que decidieron salir a generar cambios e incentivar a los demás a unirse y aportar de diferentes maneras. “Pasan días sin comer”, “vamos a darle al menos una plato de comida” repite constantemente.

En este sentido, mencionó que reparten los alimentos los sábados, puesto que la mayor parte de las organizaciones benéficas se dedican a esta tarea los domingos. “Así que preferimos entregar un día que la mayoría no entregue, para beneficiar a más personas”. Así mismo, exclama que su mayor satisfacción es ver la sonrisa en los rostros de las personas con las que pueden colaborar. “Sabemos que el país está en ruinas, pero saber que puedes aportar, ayudar a los demás, te hace sentir muy bien”, señaló la joven.

El aporte para esta iniciativa se logra gracias a los alumnos de esta casa de estudios, quienes donan los alimentos, además, los integrantes del Ceuma compran ingredientes con el dinero recaudado en las diferentes actividades realizadas en la universidad.

Los lugares de distribución varían desde Las Mercedes, Chacao, Altamira, los Palos Grandes, Sebucán, La Urbina, Rómulo Gallegos, Los dos caminos, entre otras. Además, invitan a toda la comunidad a unirse a sus actividades, donando o como voluntario, sólo deben acercarse a su secretaria o seguirlos en las diferentes redes sociales como  @ceumontevila, donde podrás ver su plan de actividades.

La propuesta “Alimentemos con amor” nació de la iniciativa de Leonardo Licett, como su proyecto de extensión en el área de Salud pública en la Universidad Central de Venezuela, donaban medicamentos en el Clínico Universitario, mientras cumplía con eta actividad se percató de la falta de comida en este centro médico. Junto con Mailedht Durán comenzó su acción en el barrio San Isidro de Petare, en el estado Miranda.

Luego de pasar varios días detenido durante las manifestaciones del año 2014, Licett entendió que “el país no sale adelante solamente con protestas, sino brindándole herramientas a la sociedad, para que tengan los derechos básicos, como educación, salud y alimentación, solo así se puede ser mejor cada día”.

En el barrio San Isidro grupos ayudan con alimentos. Foto: Leonardo Licett

Los alimentos los obtienen gracias al esfuerzo de su fundador, quien se encuentra fuera del país. Él realiza los pagos junto con su socia Mailedht Durán al restaurante familiar de la Sra Esperanza, en San Isidro, quien realiza la comida. Asimismo, la reparte a los niños y necesitados de la zona. El estimado de platos es de 120  desayunos y almuerzos de lunes a viernes, mientras los fines de semana sólo preparan almuerzos.

Liset afirma que se “dedican a una sola comunidad, para que tenga el beneficio de este programa a diario, que puedan contar con ello”, igualmente, indica que su prioridad es ser una fundación sustentable y brindarle herramientas a la sociedad para que no dependan de ella.

“Con este granito de arena no cambiaremos el mundo, pero sí cambiaremos el mundo de esas personas, si mejoramos nuestro entorno mejoraremos nuestra calidad de vida”, señaló. Aquellas personas que desean colaborar con esta fundación pueden encontrarlos a través de Instagram como @fundakapuy o vía telefónica +1 (829) 432.77.66.

En el caso de la Fundación Restauración este voluntariado tiene como fundador al pastor evangélico  Ezequiel Carrasquel y a su hijo Said Carrasquel. “Deseamos que cada persona sea mejor de lo que fue en el pasado”, afirmó Carrasquel, al explicar los motivos que dieron lugar a su iniciativa.

Sus integrantes son Ezequiel Carrasquel, Said Carrasquel, Jesús Hoyos, Karlay Benitez, Yerutza Reyes y Alder Carrillo. Los aportes son donados por ellos mismos y su comunidad. Las comidas son elaboradas en sus hogares, pues no tienen una sede principal; sin embargo, cuenta con del apoyo del programa Techo de la alcaldía de Chacao; los cuales colaboran con cocina, comedor, y duchas, allí también se realizan jornadas de  atención medica y corte de cabello.

No tienen un día específico  de distribución, pues los pocos insumos le han dificultado su trabajo. No obstante, cada día se suman más personas para colaborar con el prójimo.

La crisis así como ha despertado hechos muy negativos, nada solidarios, también ha generado importantes cadenas que parten de la sociedad civil para ayudar al que lo necesita, con un plato de comida, un par de zapatos, alguna vestimenta. Por ello, es necesario enaltecer y resaltar las labores sociales que parten de particulares, de pequeñas empresas, que en estos momentos se dedican a generar cambios significativos.

Yelitza Jaimes (yelitzaj@hotmail.com) es estudiante de la Universidad Monteávila.

Deja un comentario