«Los Miserables me inspiró a creer en la posibilidad de hacer teatro musical en Venezuela»

Claudia Salazar es una de las figuras más importantes de la escena teatral en estos momentos
Jessi Espinoza.-
Claudia Salazar

Claudia Salazar, productora venezolana, graduada en Comunicación Social de la Universidad Católica de Andrés Bello (UCAB) y actualmente directora de Clas Producciones, ha llevado a cabo los musicales con mayor éxito del país en los últimos dos años.

Algunas de las producciones que ha realizado son La novicia rebelde, Casi normal, Diario de una bruja enamorada, Godsspell y, la más reciente, Los Miserables presentada en la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño el año pasado frente a 18.000 espectadores.

Recientemente, Clas Producciones firmó una alianza con Go Broadway, convirtiendo a Salazar en una representante de la organización en el país. «En los próximos años esperamos poder llevar a artistas venezolanos a que sean formados en New York y potencialmente traer a profesores de Broadway y de Latinoamérica para que dicten clases en Venezuela», comenta.

Un sueño ansiado desde los 13 años

¿Siempre fue su sueño ser productora?

No, la verdad de pequeña yo deseaba ser actriz y famosa. Me acerqué al arte porque me llamaba la atención el baile, el canto y la actuación, pero eso fue cuando estaba muy pequeña. Ya en el colegio me di cuenta que me atraía el ser productora, porque en realidad siempre sentí una atracción hacia el área del entretenimiento.

Yo estudié en un colegio donde se hacía un musical anualmente, por lo tanto, estuve haciendo clases de canto y de baile, siempre estuve atada a las artes desde mi niñez.

En los próximos años esperamos poder llevar a artistas venezolanos a que sean formados en New York

¿Cómo fueron sus inicios en la producción del teatro musical?

Como comentaba anteriormente, mi colegio contaba con un área específicamente para el arte, los primeros años participé en el elenco, pero ya cuando entro a décimo grado empecé a formar parte del equipo de producción junto a mis profesores. Nos enseñaron a hacer planes de iluminación, desglose de guiones y poco a poco me fui involucrando en el área de la producción de un musical.

Hay un viaje en particular que hicimos a New York cuando yo tenía 13 años, fuimos a ver museos, obras de teatros y allí fue cuando vi Los Miserables, fue cuando descubrí un mundo que conocía de forma amateur en el colegio, pero para mí fue ver la profesionalización de una carrera tan bonita como lo es producir teatro musical.

Un reto indiscutible

¿Cómo fue su experiencia produciendo Los Miserables en Venezuela el año pasado?

Es una experiencia única y lo será por el resto de mi vida, me dejó muchísimo como ser humano y como profesional. Para mí este proceso inició a muy temprana edad, porque Los Miserables fue el espectáculo que me inspiró a creer en la posibilidad de hacer teatro musical en este país.

Un reto que afrontamos fue estar bajo la supervisión de los dueños de los derechos que se encontraban en Londres, porque, así como nos aprobaron el equipo técnico tenían que aprobarnos otras cosas, lo cual nos exigía mantenernos en contacto constantemente. Tanto así que tuvimos un supervisor musical y el compositor original de la obra Claude-Michel Schönberg acá en Venezuela.

Luego, por supuesto, se encuentran las condiciones del país que cada vez iban escalando a peor, hacer un espectáculo como este en cualquier parte del mundo es un reto gigantesco y hacerlo acá en Venezuela implicaba muchos más.

¿Cómo fue asumir el reto de quedarse y producir en Venezuela?

Para mí nunca fue una opción irme, a pesar de que estudié en un colegio internacional, mi intención siempre fue quedarme y asumir todo lo que eso conlleva, fue difícil porque siempre tuve cercana la posibilidad de irme del país y siempre fue muy tentador trabajar o a estudiar en New York o en Londres.

Soy una persona que le gusta asumir los retos y hacer una industria en este país me inspira muchísimo, lo he asumido con mucha responsabilidad, creo que tenemos un potencial enorme como creadores de arte y de talentos. Es muy bonito encontrar un espacio donde converjan todas las disciplinas, que es lo que exige el teatro musical.

«Creo que nuestra feminidad es una herramienta y que las oportunidades son más, en lo innovador y en lo poco común está la clave»

La visión femenina

En un mundo donde es más común encontrar productores masculinos, ¿cómo ha sido su experiencia?

Yo creo que el hecho de ser mujer nos hace creer que tenemos más obstáculos y, si bien es cierto, creo que somos mucho más sensibles a la hora de producir, tenemos un toque femenino que siempre es importante y la da un valor maravilloso. El camino tal vez es un poco más difícil, porque no solamente son los productores, los realizadores, los técnicos, es un mundo muy masculino, pero eso está cambiando.

Me gustaría formar más productoras y que entendamos que nosotras tenemos una visión particular de hacer por nuestro lado femenino mucho más desarrollado, creo que todos los obstáculos tenemos la capacidad de convertirlos en oportunidades, nuestra sensibilidad es una herramienta, creo que nuestra feminidad es una herramienta y que las oportunidades son más, en lo innovador y en lo poco común está la clave.

Con base en su experiencia, ¿cuál ha sido el aprendizaje más grande que le ha dejado producir?

El aprendizaje más grande que he tenido por muy redundante que suene es que uno nunca deja de aprender, no podemos sentir que ya lo logramos y que no hay más nada por hacer. Para mí, Los Miserables era un proyecto probablemente imposible de hacer y siempre decía que cuando tuviese 60 años lo lograría.

Como ves, llegó antes y eso solo quiere decir que tengo muchísima más responsabilidad con respecto al teatro musical en Venezuela. Uno tiene que saber que nunca lo sabes todo y siempre estar en constante disposición para aprender y adaptarse.

*Jessi Espinoza es estudiante de la Universidad Monteávila

*Fotografías: Cortesía El Universal, OceanDrive, El Teatro

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