We’re Rich Man

Francisco Blanco.-

Este es un hecho de la vida real. Era muy de mañana y estaba en plena avenida esperando un taxi. Poco sabía yo que mi mañana iba a ser lo más lejos que se puede llegar de la normalidad… O por lo menos de lo que una persona como yo puede considerar normal.

Una alumna muy amablemente pensó en mí para que fuese invitado al programa de televisión donde ella estaba haciendo sus pasantías, fue de hecho tan amable que incluso logró que el taxi del canal me pasara buscando, me aconsejó qué ponerme y me dio las preguntas de la entrevista por adelantado.

El programa era conducido por Henrique Lazo y yo estaba ahí para hablar de cine y filosofía. Del presentador solo tenía tres referencias, la primera era que es locutor de radio de larga trayectoria, la segunda era que había dirigido un videoclip de Ricardo Montaner donde se lanzaban en parapente del Roraima (creo) y la segunda que Renny Ottolina le mandó a cortar el cabello para una presentación de su programa.

Antes de entrar al estudio Henrique Lazo entra conmigo a un cuarto con paredes de vidrio y me explica la dinámica, me dice “¿alguna pregunta profesor?” a lo que respondí: “Oye una vez escuché que tú dirigiste el video de Ricardo Montaner donde se lanzan en parapente” y él con la cara llena de rabia me responde: “No chico… yo trabajaba para Sonográfica…

Ahí comenzamos a caminar al estudio y él continuó hablando. “Al (vulgaridad) ese todos los videos se los hacía la mujer, ellos me pidieron ayuda para un trabajo que después no me pagaron… yo dirigí todo lo de Wilfrido Vargas en los 80, básicamente todos los videos de merengue que rotaban por Latinoamérica… lo que pasa es que yo estudié cine en Londres”.

Oye una vez escuché que tú dirigiste el video de Ricardo Montaner donde se lanzan en parapente

Entramos al estudio y un muy bien cuidado Chroma Key (pantalla verde) estaba dispuesto con dos sillas altas y tres cámaras. Un camarógrafo me pone el micrófono, a Henrique lo maquillan y mientras él me dice: “Esta pantalla verde se llama un Chroma Key, montar el set ahora es papita, todo lo hacen a computadora… Antes, (vulgaridad) era bien difícil. ¿Tú sabes quién es Uslar Pietri?” Respondí que sí. “Bueno, él tenía un programa de televisión, yo era el director y al Dr. Uslar le encantaba que fundiera la imagen con lo que él estaba hablando, pero en el canal no teníamos Chroma, entonces yo le tomé foto al set vacío con una 45mm y con eso fundía la imagen… eso era una locura chamo, porque el Dr. Uslar no le gustaba usar guion… teníamos que agarrarle el hilo, de hecho, los camarógrafos y yo veíamos clases en la semana para que más o menos tuviéramos una idea de lo que iba a decir”.

Grabamos el programa y fue una maravilla, un auténtico ejemplo del principio relativo del tiempo, sin duda el tiempo pasa volando cuando la estás pasando bien. Yo estaba obnubilado, no quería que se terminara, fue un momento maravilloso.

Luego salimos y sorpresivamente Henrique Lazo se quedó conmigo afuera del estudio mientras el taxi venía por mí. Yo no salía de mi asombro por las historias de Uslar Pietri y le comenté sobre la historia de Renny Ottolina que había escuchado, su voz cambió.

Y comenzó: “Renny… jejejej, yo salía con su hija Rina, era la chama más linda de Caracas, yo la conocí porque yo corría en los piques de motos que se hacían en la Río de Janeiro, aparte cantaba y le pedía a su papá que me pusiera en su show, él siempre dijo que no, hasta que fui representando a Venezuela en el festival de la canción juvenil, me armé un trabuco con los mejores músicos de Caracas, Aldemaro, Ilan, Yordano, Frank y yo… obviamente ganamos, así fue que Renny me invitó a su programa, y por la (vulgaridad) de Rina también”.

Pasaba la gente, a todas las saludaba con un chiste, personas comunes y personalidades de medios, todo mientras seguía hablando.

“Cuando llegué al canal, él me vio y me dijo, así no puedes salir en el show de Renny, mando a buscar un traje, a cortarme el cabello y canté… Salí del set y me dieron mi cheque, yo me (vulgaridad) porque me pagaron muy poquito, y yo viniendo de ganar un premio internacional imagínate me sentía super man, me fui donde el contador y le dije que me tenían que pagar como un artista internacional. Él me dijo, con tono de superioridad, que tenía que hablar con Renny, fui para su oficina y me dijo, bueno, vamos a darte los mismos honorarios que le pagamos a Mercedes Sosa la semana pasada. Me dieron mi cheque por siete mil dólares y me fui contento… Con esa plata compré mi pasaje a Londres y me fui dos semanas después”.

Renny era un ser humano bellísimo, yo lo extraño mucho y siempre me conmuevo cuando hablo de él, porque con él me di cuenta que Venezuela vale la pena

Ya éramos un grupo de cuatro personas escuchando la historia. En eso pasa Tinedo Guía y lo saluda con cariño, Henrique Lazo le responde “Welcome to the Machine Man…”, se abrazan y sigue hablando.

“Renny y yo hicimos una muy linda amistad, ese tipo nunca me dejó mal, yo seguía de noviecito con Rina y por eso me tenía cariño… jejejeje… En el último año de la carrera estaba en el laboratorio de edición de la universidad en Londres y me dicen que afuera hay un tal Reny que me está buscando. Salgo y lo veo, me invita a almorzar en un restaurante (vulgaridad) de Wilton Place y me dijo que lo contrató el gobierno de Costa Rica para grabar unos spots para televisión. Me dice que le dieron un cheque en blanco, y que buscara cuánto cobra la mejor productora de Londres para hacer ese trabajo, luego inflara el presupuesto y que lo pidiera yo como si fuese la productora, así me pagaba a mí… Lo cuestión en Londres es que tienes que pagar unos impuestos altísimos por grabar en la calle, pero si eres estudiante no, entonces agarré a un pana para que me ayudara y le dije We´re Rich Man!!!  Y montamos todo para grabar. Renny esperaba en su Rolls-Royce mientras montábamos todos, cuando tenía que aparecer salía del carro, hablaba y se metía otra vez, a los ojos de la policía éramos dos estudiantes haciendo un trabajo de la universidad con esa plata viví tres años más en Londres, saca la cuenta”.

Todos estábamos fascinados.

“Llegué a Venezuela y seguí trabajando con Renny, él siempre me conseguía trabajo, yo era muy cercano a él, de hecho, más de uno me ofreció plata para que les vendiera información de sus clientes, de su agenda, de su itinerario de vuelo… pero nada, yo fiel a Renny y él lo apreciaba, sabes”. Ahí, Henrique Lazo lloró. “Renny era un ser humano bellísimo, yo lo extraño mucho, y siempre me conmuevo cuando hablo de él, porque con él me di cuenta que Venezuela vale la pena

Llegó el taxi y me fui.

Francisco J. Blanco

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