A pesar del nombre

Alicia Álamo Bartolomé.-

En tono menor

Hoy, 9 de octubre, el calendario señala la fiesta de San Dionisio, obispo del siglo III, probablemente de origen italiano, pero su labor fue en Francia. Junto con dos compañeros, organizó en París, en la isla del Sena, un centro cristiano, pero fueron  perseguidos y decapitados mediando el siglo.

Me detuve en este mártir por su nombre, me recordó a su antítesis, Dionisos, el dios  griego del vino y la orgía, de éste deriva, significa que “procede de Dionisos“. Lo menos procedente del dios griego es este santo de la Iglesia Católica, conocido como el santo sin cabeza, porque así lo representan: llevando la suya entre las manos caminó unos millas antes de caer muerto. Fue en la famosa colina de Montmartre, junto con sus inseparables Rústico y Eleuterio, sacerdote y diácono, respectivamente.

Parecería hasta desconocido para nosotros, los hispanoamericanos, el santo de las Galias, pero no, todo lo contrario, no es conocidísimo por su nombre en francés, Saint-Denis. Es famosa su basílica en la comunidad del mismo nombre porque allí reposa la mayoría de los reyes de Francia y por ser el primer templo gótico construido en París. Sitio obligado del turismo.

Contrastes entre el bien y el mal se dan y se seguirán dando. Nadie tiene un destino marcado por nombre o por herencia. Somos los únicos responsable del tipo de vida que escogemos. Me gusta mucho, claro está, que mi nombre en griego signifique amor a la verdad y quizás me ha ayudado a enamorarme de ella sobre todo a partir de mi madurez: no digo una mentira ni como excusa tonta. Pero eso no basta ni signa.

Busco los contrastes porque Dios escribe derecho con renglones torcidos. No todos saben de quién era bisnieto san Francisco de Borja, Duque de Gandía, español, tercer padre general de la Compañía de Jesús, cuya fiesta casualmente es mañana, 10 de octubre. Sobre todo es conocido por el momento de su conversión al ver descompuesto el cadáver de la bella  Isabel de Portugal, esposa de Carlos V (I de España), en cuya corte servía, exclamó: Nunca más servir a señor que se pueda morir. Al fallecer su esposa, con quien tuvo 8 hijos, ingresó en la Compañía de Jesús.

Los Borja, nobles de España, son los mismos Borgia de Italia, en cuya rama hubo tres papas: Calixto III (1455-1458), nacido Alfonso de Borja, hermano de la abuela materna de san Francisco; Alejandro VI, (1492-1503) nacido Rodrigo de Borja, bisabuelo de san Francisco por vía paterna. Hubo un cardenal con su mismo nombre. El último papa Borgia, descendiente de Lucrecia, fue Inocencio X (1644-1655). No todos dieron escándalos, pero sí campeón de éstos fue Alejandro VI, a pesar de buenas reformas eclesiales.

Alejandro VI, compatriota y amigo de los Reyes Católicos, a quienes otorgó el permiso de apropiarse para España las tierras que descubrieran, siempre y cuando, al clavar el pendón hispano, clavaran al lado la Cruz. Son las famosas Bulas Alejandrinas que propiciaron la evangelización del continente y hoy tenemos una casi unidad de lengua y de religión, lo que nos da un perfil distinto, coherente, frente a otros desmembrados en la diversidad.

Respetemos los hijos de los malos porque a lo mejor van a ser los buenos de mañana, los que nos saquen de abajo, los que construirán una Venezuela nueva. En el linaje de Jesús de Nazaret hay unas cuantas señoras equívocas, por no llamarlas otra cosa: Tamar, la nuera de Judá; Betsabé, la mujer de Urías, arrebatada por David para su lecho; la buenecita de Ruth, que se metió en la cama de Booz… Bueno, una historia de malos pasos que Dios transformó en parte de la genealogía del Salvador.

En las breves horas de caída del ilegítimo difunto en abril de 2002, en un restorán estaba con su hijo pequeño uno de sus secuaces -vigente aún hoy. Los presentes formaron un escándalo en su contra y el muchachito se asustó. Me dolió saberlo. Nunca debemos asustar ni hacer daño a un niño, quién sabe qué consecuencias tendrá para su futuro ese trauma de la infancia. Respetemos los hijos de nuestros adversarios. Son inocentes.

*Alicia Álamo Bartolomé es Decana fundadora de la Universidad Monteávila

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