La malaria se expande a la sombra de la indiferencia

Mariana Di Yorio.-

Venezuela en 1961 celebró la victoria del doctor Arnoldo Gabaldón al eliminar la malaria del país y convertirse en ejemplo para las otras naciones que se enfrentaban a esta enfermedad. Hoy, 83 años después, la historia malárica es otra, tras su reaparición en el territorio nacional, debido a la minería artesanal e ilegal en Bolívar, la reducción de campañas antipalúdicas y la indiferencia del Estado por evitar esta propagación.

El trabajo de Gabaldón en 1945, con el insecticida de acción residualdicloro-diferil-tricloroetano, DDT, fue reconocido por la Organización Panamericana de la Salud con un certificado que señalaba a Venezuela como el primer país en el mundo en registrar más de 400 mil  kilómetros cuadrados libres de paludismo. El segundo lugar lo ocupó Estados Unidos y el tercero la Unión Soviética.

Actualmente no hay ningún estado en el país sin casos autóctonos de malaria, siendo Bolívar el principal foco de las enfermedades, según afirmó Óscar Noya, doctor y encargado del Centro de Estudio de Malaria de la Universidad Central de Venezuela.

“Éramos los mejores del mundo, estuvimos por delante de Estados Unidos y la Unión Soviética, ahora eso solo es un recuerdo, ya que en estos momentos el oro es tan o más rentable que el narcotráfico y la crisis económica ha hecho que decenas de personas busquen en la minería una respuesta”, indicó el doctor.

Noya explicó que los mineros se infectan y son focos de contagio tanto en el Bolívar como en las ciudades donde residen, por lo que la enfermedad se propaga a otras entidades del país, debido a que, “a diferencia de los campamentos de Minerven, las condiciones de trabajo no son aceptables, ni el personal está preparado ya que no se protegen con mosquiteros rociados de insecticidas, ni anticuerpos contra la enfermedad“.

Para el 2017 la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su Informe Mundial de Malaria, estableció que Venezuela es uno de los cuatro países en el mundo, en conjunto con Nigeria, Sudán del Sur y Yemen, con una condición de alerta, debido al aumento de casos de malaria.  Venezuela registró el mayor incremento de casos de malaria en el mundo, según la instancia internacional.

«El caso de Venezuela nos preocupa significativamente. Los casos de malaria están creciendo de una manera muy preocupante a causa de la drástica reducción de las campañas antipalúdicas que se llevan a cabo en el país«, expresó en una rueda de prensa en marzo del 2018 el director del programa contra la malaria de la OMS, Pedro Alonso.

En este sentido, Noya afirma que Venezuela siempre ha sido un país muy receptivo a la malaria; sin embargo, asevera que la incidencia en estos últimos años ha sido “muy preocupante”.

En este sentido, afirma que las cifras manejadas por la OMS no reflejan la magnitud de la situación que atraviesa el país, ya que el gobierno no publica estadísticas oficiales desde diciembre del 2016 y los organismos internacionales se guían por las cifras que suministra el Estado. Sin embargo, el Centro de Estudio de Malaria sí recibe los registros exactos de los casos provenientes de todo el país.

De acuerdo con la información proporcionada por Noya en el 2015 se registraron 136.402 casos en numerosas estados del país, siendo Amazonas y Bolívar los más afectados. En el 2016 hubo un aumento de casi el doble de infectados con 240.613 casos.

En el 2017 la cifra de enfermos registró un significativo aumento, ya que cerró con 411.586 contaminados. En el 2018 se paró la proyección que traía la enfermedad, disminución que fue producto a que en este año comenzaron a recibirse donaciones de medicamentos y reactivos en el país por parte de organismos internacionales, por ello cerró con 401.365 casos, según Noya.

Asimismo, el especialista denuncia que al desconocerse las cifras reales no se pueden hacer presupuestos acordes con la realidad nacional y como consecuencia de esta situación quedan personas sin tratamientos.

Estos medicamentos son donados por doctores en el extranjero, ex alumnos, organismos internacionales como: Médicos Sin Fronteras y la Organización Panamericana de la Salud, los cuales ingresan al país de forma clandestina, ya que tienen prohibido recibir cualquier tipo de ayuda, confirmó el especialista.

“Cuando viajo el 50% de mi maleta es de medicamentos donados, todo pasa bajo soborno, lo hago porque si no la gente moriría por culpa de unos irresponsables que no les importa que la gente se muera”, confesó.

De acuerdo con Noya, el centro de estudios y tratamientos de la UCV provee a los otros centros de tratamientos de malaria, ya que el gobierno “se limita a decir que no tienen fondos para comprar y producir estos medicamentos.

El Centro de Estudios y Tratamientos de la UCV  a pesar de ser el más importante del país se encuentra visiblemente deteriorado, con escasos recursos. De cuatro ultracongeladores solo funciona uno y no cuentan con trabajadores fijos, por ello, recurren a quienes ejercen en el área de infectología en el Clínico Universitario.

En la puerta principal se lee en una hoja carta titulada en letras mayúsculas: “Importante. Por favor, se agradece tocar el timbre una sola vez y esperar, esperar, esperar y seguir esperando. A la brevedad posible será atendido”. Los horarios de atención al público son de 8 a 12 del mediodía.

Ante la ola migratoria que protagoniza Venezuela, la OMS advirtió del riesgo que corren los países vecinos con este éxodo, debido al incremento de casos de paludismo en el país.

“Estamos viendo casos de malaria entre la población de refugiados venezolanos que llegan a Brasil, Colombia y Ecuador y otros lugares, por lo que tememos que hayan nuevas transmisiones en esos países si no se controla bien a la población refugiada «, indicó el representante de esta organización.

Por ello, se recomendó a estos países a «asegurar un diagnóstico y tratamiento adecuado y gratis para cualquiera que vaya a un centro médico, porque no hay nada más peligroso que pacientes con acceso limitado a causa de su estatus financiero o legal».

La Organización Mundial de la Salud recordó que a pesar de que los casos de malaria han aumentado en América Latina, la enfermedad está controlada  en la mayoría de los países, a excepción de Venezuela.

*Mariana Di Yorio es estudiante de la Universidad Monteávila

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