Reiwa (bueno y armonioso)

Emilio Spósito Contreras.-

Kamo no Chōmei (1155-1216), vivió una época de profunda decadencia, signada por guerras y catástrofes naturales. Fracasado en su intento de ascender en el servicio de la corte, se retiró como monje primero y ermitaño después. A partir de esta última experiencia, produjo su obra más conocida: Hōjōki (1212) o Pensamientos desde mi cabaña.

En esta exquisita composición, obra cumbre del género zuihitsu o ensayo, Chōmei se sobrepuso a la angustia de la vida mundana, aludiendo a la fugacidad de las cosas a partir del ejemplo de las efímeras construcciones humanas de la ciudad de Kioto, destruidas a pesar de su fortaleza, lujo y confort, por violentos terremotos, combates e incendios.

La descripción del sufrimiento del pueblo en aquel tiempo no es menos que conmovedor: “Todo el mundo sufría enfermedad y hambre. Con el paso del tiempo la indigencia se extremó. La gente se asemejaba a esos peces que, angustiados, saltan cuando se les agota el agua” (Pensamientos…, V).

La desesperación alcanza el espíritu sensible de Chōmei cuando remata quejumbroso: “Donde sea que vivamos y hagamos lo que hagamos, ¡es posible acaso que por un solo instante hallemos cómo descansar nuestro cuerpo y cómo apaciguar nuestro corazón?” (Pensamientos…, VII).

Pero a pesar de sus males, lo importante es que nuestro autor logra sobreponerse a la catástrofe ¿Cómo lo hace? Veamos la evolución de su argumento:

  1. “Si no hay serenidad en la mente, de nada sirven las bestias de carga ni las joyas, y ningún placer podrán procurar los palacios o los pabellones” (Pensamientos…, X).
  2. “Sólo busco la tranquilidad y el placer que me ofrece la ausencia de toda angustia” (Pensamientos…, X).

III. “La belleza de un paisaje no tiene dueño, de modo que cualquiera puede obtener consuelo con su contemplación” (Pensamientos…, IX).

  1. “Los peces so se cansan del agua, pero a menos que seas un pez, no podrás entender el porqué. Los pájaros prefieren vivir en los bosques, pero a menos que seas un pájaro no podrás entender el porqué” (Pensamientos…, X).

Para concluir:

  1. La enseñanza del Buda consiste, en esencia, en el desapego hacia todas las cosas materiales” (Pensamientos…, XI).

A propósito del budismo, vale recordar el Sutra del Loto, III, cuando tensa la situación al extremo:

De repente la casa prendió en fuego

En un momento desde los cuatro lados

Las llamas se alzaron masivamente.

Las vigas de los techos, de las paredes, los pilares y las columnas

Explotaron con un bramido, temblando, desprendiéndose,

Partiéndose en dos y viniéndose abajo…

Y más adelante, concluir:

Cuando el hombre rico vio que sus hijos

Habían escapado de la casa en llamas

Y que se encontraban parados en la encrucijada,

Se sentó en un trono en forma de león,

Felicitándose a sí mismo con las siguientes palabras:

Ahora, estoy feliz y contento…

Resulta fortificante pensar que otros en situaciones tan penosas como las que ahora vivimos, pudieron apañarse y producir obras sublimes como Hōjōki o Pensamientos desde mi cabaña. Muy a propósito con la nueva era japonesa, denominada Reiwa (bueno y armonioso).

Entre las ediciones disponibles de Pensamientos desde mi cabaña, podemos mencionar la auspiciada por el Centro de Estudios de África y Asia de la Universidad de Los Andes: Hojoki: Canto a la vida desde una choza. Traducción de Masateru Ito. El Nacional. Caracas 2004, 74 páginas.

También destaca por su perfección, la traducción de Kazuya Sakai y prólogo de Natsume Sōseki. Errata Natura. Madrid 2018, 152 páginas.

*Emilio Spósito Contreras es profesor de la Universidad Monteávila

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