En Caracas hay mujeres que lavan en las calles por la falta de agua

Yetzy Mendoza.-

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La falta de agua cambia la cotidianidad y convierte en un calvario la rutina para las mujeres de Las Minitas. Desde hace siete meses se aprecia cómo toman la parte baja del barrio con poncheras y cesta de ropa sucia, a la caza de algún hilo de agua que no es capaz de subir ni a la parte media del sector, para poder lavar, en la calle, sin pena, ni prurito, entregadas a las circunstancias y al ritmo que les marca Hidrocapital.

Imágenes que se repiten fines de semana tras fines de semana, sin obtener respuestas oficiales a esta situación. No solo lavan entre los peatones, los carros y las motos, sino que el agua enjabonada o la que usaron para enjuagar la ropa retorna a la casa para usarla en los baños.

Mileidy Collazos, afectada de la localidad, indicó: “Bajo a lavar los fines de semana en la calle, sentada en las aceras, sin pena alguna porque hasta este límite hemos llegado, desde hace meses con más frecuencia, además el agua sucia me la llevo para mi casa y la uso para la poceta”.

Otras mujeres prefieren subir el agua hasta sus casas para lavar, pero tienen que cargar mucha más cantidad de lo que normalmente suben. Todo el día se ve a las mujeres subiendo y bajando el cerro, les indigna tener que pedirles a sus hijos pequeños que las ayuden a cargar agua con los potes de refrescos o con lo que puedan cargar.

No me gusta lavar en la calle porque no puedo restregar bien la ropa, por eso subo el agua hasta mi casa, pero eso no lo hago yo sola le pido a mi hijo, de 5 años, que me ayude con un pote de refresco y, poco a poco, llena un tobo grande, eso implica que lo mande varias veces durante el día”, aseguró Anyeli Rojas, madre del sector, ubicado en el municipio Baruta.

Desde septiembre la irregularidad del servicio se ha acentuado. Según los vecinos el agua llegaba cada 15 días, pero ahora pasan hasta tres meses sin una gota. Mientras que en otras casas, del mismo barrio, llega en algunas ocasiones cada 8 días.

Cuando llega en una sola parte de la comunidad se abastecen de las casas beneficiadas, pero el servicio solamente dura 2 horas y tiene mucha irregularidad durante el día, por lo cual algunas personas prefieren bajar al chorro que surte a toda la localidad.

“El servicio no llega a todas las casas y las pocas horas que la dejan la cola es infernal, puesto que es más cerca y fácil cargarla desde ahí que desde la avenida. Antes llegaba cada 15 días, pero ya no tenemos ese privilegio”, destacó María Benítez, vecina del barrio.

Por otra parte, para lograr suministrarse algunas personas han colocado mangueras, que dejaron fijas en las casas sin importar si hay agua o no, en medio de los cables de luz, tratando de que no los toquen para no generar un daño eléctrico al sector o cualquier peligro en las casas, según vecinos.

Por lo general, el agua llega en horas de la madrugada y a esas horas las personas limpian, lavan y llenan los tobos.

“El agua llega como a las 2:00 am, pero es poco el tiempo que la dejan, por lo tanto, yo lavo, limpio y lleno de agua todos los tobos a esa hora, aunque horas después tengo que trabajar y llego exhausta a cumplir mis obligaciones laborales”, dijo Betsi Suárez, madre soltera de la comunidad.

Residentes del barrio explicaron que “el chorro abastecedor” del barrio genera eternas colas todos los días, debido a que toda la comunidad se sirve de él, llenan los tobos y lavan en el mismo lugar, y no tiene mucha fuerza, por lo cual las personas duran más tiempo de lo previsto., así es la cotidianidad de este sector de la Gran Caracas.

*Yetzy Mendoza es estudiante de la Universidad Monteávila

*Fotografías: Yetzy Mendoza

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