Con todos los aplausos

Felipe González Roa.-

Postales de Praga

En cuestión de horas cientos de jóvenes de la Universidad Monteávila vestirán togas y bonetes para, de manos del rector Francisco Febres Cordero-Carrillo, recibir títulos de abogados, de licenciados en Educación, de licenciados en Administración, de licenciados en Comunicación Social. Otros subirán un escalafón más en el rango académico para alcanzar el nivel de posgrado.

Autoridades, profesores, familiares, compañeros, amigos… Toda la comunidad umaísta henchirá el pecho y aplaudirá orgullosa a estos jóvenes que empezaron a edificar el éxito en los salones, en los pasillos, en los lindos espacios a los pies del Ávila.

Parte de esos aplausos son también para Víctor Navarro, quien no necesita una toga para ser un orgullo de esta universidad, un ejemplo de los jóvenes que se forman en la Monteávila.

Y así como ellos, Postales de Praga cierra también un ciclo, en Pluma, uno que le ha permitido acompañar a sus amables lectores durante todo este año académico. Solo se puede agradecer a la coordinadora del periódico, la profesora Sabrina Machado, por haber tenido la deferencia de ofrecer esta tribuna para expresar una serie de ideas, algunas veces inconexas, pero siempre con el propósito de despertar el ánimo de la reflexión.

En este espacio se ha pretendido abordar temas vinculados con la política y con el periodismo, rescatando siempre la relevancia del desarrollo de una conciencia democrática en los ciudadanos para de esta manera garantizar la pervivencia del sistema democrático. Ciertamente suena cacofónico pero es la única manera de lograr la vigencia de una sociedad de libertades.

Y dentro de la comprensión de las nociones fundamentales relacionadas con la democracia, de la insistencia en la necesidad de desarrollar un estilo de vida que reconocerá la importancia de la comunidad humana, Postales de Praga procuró hacer contrastes con la realidad, fundamentalmente con la difícil realidad que hoy atraviesa Venezuela.

Hoy el país pasa por una crisis terrible, la cual ha afectado a todos los habitantes de esta tierra. Especialmente sensibles han sido ustedes, los jóvenes, los mismos que son la vida de la Universidad Monteávila, quienes vislumbran el futuro con preocupación e incertidumbre.

Es comprensible sentir temor en estos momentos, aunque seguro se disipará si atienden a un pequeño secreto: ustedes, los jóvenes, ya ganaron. El futuro les pertenece porque son ustedes los encargados de construirlo. Tendrá la forma que ustedes decidan, los colores que ustedes elijan, la música que ustedes deseen bailar.

Ese es el secreto que, en solo unas horas, comenzarán a entender esos umaístas que subirán unas escaleras y acariciarán ese futuro con sus manos, lo elevarán al cielo y darán gracias por haberlo conquistado.

Y, con ustedes, nosotros daremos gracias porque el futuro está en buenas manos.

*Felipe González Roa es director de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Monteávila

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