#MeToo, Holywood y el impacto de su crecimiento

Christian Hauer.-

Frances McDormand's MeToo
Frances McDormand’s pidió «inclusion rider». Foto: Firstpost

El #MeToo alcanzó un nivel de importancia remarcable en el mundo del entretenimiento, movimiento nacido de las múltiples acusaciones de acoso sexual en contra del productor de cine Harvey Weinstein, que indiscutiblemente tendrá efectos irreversibles en la industria del espectáculo, y que ya se han hecho presentes en ceremonias de premiación como los Golden Globes o los Bafta, donde los artistas vestidos de negro apoyaron esta iniciativa, y últimamente, aunque en menor grado, en los Academy Awards, mejor conocidos como Oscars.

Este año en el teatro Dolby, el 65% de los presentadores fueron mujeres y se dieron múltiples discursos relacionados al movimiento, introduciendo el evento con el del presentador Jimmy Kimmel y siendo  el de Frances McDormand el más destacado. Incluso figuras como Casey Affleck no estuvieron presentes en esta ceremonia para evitar inconvenientes y señalamientos, aunque le correspondía este año entregar el galardón a Mejor Actriz.

Los últimos tres premios, los tres de mayor importancia: mejor actor, mejor actriz y mejor película fueron entregados por cinco de seis mujeres. El único hombre presente en la tarima del teatro los últimos minutos del importante evento fue Warren Beatty, quien repitió al lado de Faye Dunaway para entregar el galardón a Mejor Película.

Y, precisamente, Dunaway ha sido una de las actrices que ha preferido marcar distancia con el MeToo al considerar que el movimiento puede perder el eje focal de la denuncia y convertirse en una cacería de brujas, donde la justicia se desdibuje ante los puros señalamientos, sin presentaciones de pruebas.

Frances McDormand fue una de las que levantó en mayor proporción su voz la noche de los Oscar, al pedir no solo a las mujeres nominadas que se levantaran, sino que fueran escuchadas porque todas tienen propuestas y proyectos que emprender. La destacada actriz terminó su discurso pidiendo «inclusion rider», refiriéndose a los contratos de cuotas de diversidad.

En la mayor noche del espectáculo mundial, las referencias ante el acoso sexual estuvieron presentes, pero en una incidencia mucho menor a la esperada. La política de la antipolítica, tan característica de los Oscar, se volvió a imponer en la Academia.

El crecimiento del movimiento fue acompañado por múltiples críticas en cuanto a su ejecución, como el de Margaret Atwood, autora de The Handmaid’s Tale, quien clasificó al #MeToo como un producto de un sistema legal roto, usando el internet para hacer que las estrellas caigan del cielo y, posteriormente, habló del efecto negativo que tiene el pasar por encima de la ley en la sociedad.

En este sentido, Jianece Fiamengo, profesora de Literatura y periodismo antiguo canadiense en la universidad de Ottawa, afirmó que: “los alegatos de conducta sexual inapropiada, acoso o asalto son completamente serios y pueden independientemente destruir o por lo menos dañar severamente la carrera de una víctima (casi siempre un hombre)”.

Por tal motivo, recalcó la importancia de que la justicia actúe en caso de que se realicen acusaciones falsas, ya que si señalamientos equivocados no son castigados “el mensaje a la sociedad es que la igualdad frente a la ley es un mito”.

“Falsas acusaciones permiten que personas deshonestas y vengativas prosperen o por lo menos que ejecuten su venganza sin consecuencias. Toda la sociedad es debilitada cuando los que hacen el mal prosperan y los inocentes sufren. Hombres buenos pueden simplemente dejar de perseguir posiciones altas por miedo a acusaciones”.

Asimismo, la experta hizo un llamado en torno a los alcances que puede tener la iniciativa en cuanto al objetivo del feminismo al señalar que las relaciones entre hombres y mujeres pueden ser irreparablemente dañadas, ya que en medio de este clima muchos hombres no querrán contratar mujeres o comunicarse con ellas en el trabajo por miedo a falsas acusaciones.

“¿Por qué molestarse en construir una buena carrera o negocio si todo esto puede ser destruido con una simple acusación?”, se pregunta la especialista, mientras se aprecia como esta iniciativa nacida en el mundo del séptimo arte se expande hacia otras ramas, como la del modelaje, en un intento por equiparar las situaciones y parar el alto nivel de vulnerabilidad a la que están expuestos muchos de los miembros de este mundo.

En definitiva el #MeToo resaltó varios de los problemas sociales presentes en Hollywood, causó múltiples quejas en cuanto a su ejecución y trajo a la luz pública una discusión sobre el miedo a hablar y el derecho a ser escuchado que independientemente logró hacer una diferencia.

*Christian Hauer es estudiante de la Universidad Monteávila

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