“Salir de mi casa significa jugar al buscaminas, esquivando la basura”

Andrea Sánchez.-

Basura
Caraqueños deben esquivar la basura en su día a día. Foto: El Estímulo

Vivir en Caracas  es conocer su caos cuando llega la hora pico, sus puestas de sol y tomarle al menos una foto semanal al Ávila. Pero dejando a un lado la “belleza de su caos”, en los últimos tiempos es inevitable pensar en Caracas sin imaginarse sus calles con los adornos diarios que ofrecen los cúmulos de basura.

Recientemente, se ha vuelto una imagen del día a día los montones de basura en la ciudad. Desde las aceras hasta las calles, es un tema común para los habitantes. Pues producto de la acumulación de desperdicios se han visto afectados los negocios aledaños a estos lugares, las personas que conviven en la comunidad y, con mayor intensidad, quienes viven en las calles. Las moscas y enfermedades están a la orden del día.

“Salir de mi casa significa jugar al buscaminas esquivando la basura”, comenta Andreína Sánchez, una estudiante universitaria que vive diariamente esta situación. Menciona que muchas veces esto le dificulta su salida y que ha tenido que circular por la calle, pues las aceras se encuentran abarrotadas de basura. Además, afirma que durante estos recorridos es usual observar la visita de muchas personas a estos montones indeseables  en la búsqueda de bolsas, que vacían y luego lavan para venderlas.

Y en los casos más dramáticos se observan a las personas que han encontrado en los desperdicios una oportunidad de no pasar el día sin nada en el estómago, hecho que ha generado aún mayor descontrol en la recolección de la basura, ya que al romper bolsas todo el contenido queda expuesto.

Repaveca, empresa enfocada en el reciclaje de la basura, menciona en su página web que diversas áreas de la ciudad cuentan con una condición topográfica que impide a los camiones recolectores acceder, por lo que se han instalado contenedores en sitios específicos que colaboren a disminuir este problema.

“Hace poco vi un accidente entre un carro que intentaba esquivar la basura del conteiner, y otro que venía subiendo por la misma vía. Sólo podía mirar cómo se volcaban y cómo la gente pasaba como si nada”, comentó Moisés Carrizo, también estudiante universitario. Moisés, quien vive en la parte alta de La Vega, asegura que es muy difícil caminar por la zona, ya que la basura se sale del conteiner y cubre las aceras, lo que genera un peligro para el peatón y los conductores.

Carrizo indica que el problema con los cúmulos de basura le genera gran preocupación, pues esto atrae moscas y zancudos en exceso, lo que puede generar enfermedades, siendo los niños y las mascotas los más vulnerables. Y debido a esto menciona que teme que su hermano menor se enferme debido a la grave situación.

Vecinos coordinan acciones en vista del problema del aseo. Foto: Comunicas Venezuela

No obstante, en algunos casos la comunidad busca soluciones a tal adversidad. Como sucedió a comienzos de enero en el sector Buena Vista en Petare, espacio en el que la comunidad en vista de la gran cantidad de basura en una de sus calles, se reunió con el fin de solucionar este problema, mientras el aseo urbano reanudaba sus actividades.

“Fuimos entre todos a lavar el puesto donde botaban la basura. Nos pusimos de acuerdo para decirle a cada quien que la colocaran más arriba, hacia la avenida y si alguno la dejaba nos tocaba cargarla hasta el otro lugar”, asegura Luis Ríos, trabajador de una funeraria de la zona.

Ríos menciona que fueron 20 personas quienes colaboraron en dicha labor, por lo que insta a las distintas comunidades de la ciudad a realizar procesos como este que colaboren a disminuir la basura. “Entre nosotros recolectamos el dinero, artículos y materiales para hacer el trabajo, así que no es muy difícil, tenemos que ayudarnos, así no nos guste. Debemos quitarnos la costumbre de botar la basura en cualquier lugar”, mencionó.

Igualmente, una de las personas que colaboraron con esta causa fue la comerciante Ruth Garzón, quien a pesar de no vivir en la zona asegura que los alimentos que vende y sus consumidores se veían terriblemente afectados por la situación.

No sabía si preocuparme más por las moscas o por los gusanos que cruzaban la calle hasta mi local”, manifestó la comerciante, quien agregó que de no ser por la iniciativa de los habitantes de la zona, estaría actualmente en quiebra y desempleada debido a la gran presencia de animales rastreros en la entrada de su local, dando una mala imagen a su negocio.

Por otra parte, estos ciudadanos parecen coincidir en que una de las evidentes soluciones al problema de la basura es la cultura. Mencionan que va desde botar el mínimo papel de chicle en cualquier lugar al caminar por la calle, hasta sacar la basura en horarios que no pertenecen al aseo urbano.

Asimismo, instan a las personas a unirse en comunidad y realizar iniciativas como la del sector Buena Vista, a reciclar lo mayor posible y, a tomar conciencia y colaborar, para hacer funcionar el entorno mientras se solucionan los problemas con la tardía aparición de los camiones recolectores de basura. Además, basado en esto, denunciar la situación ante las entidades correspondientes, como el “imapsas”, para el municipio Sucre, o “Supra-Caracas”, para el Distrito Capital.

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