«El futuro de un animal doméstico en las calles es la muerte segura»

Oriana Arrioja.-

Los animales tampoco escapan de la crisis y los proteccionistas dan fe de ello, al ver con preocupación cómo ha aumentado el número de mascotas que han sido abandonados a su suerte, con pocas probabilidades de sobrevivencia.

Daniela Ettedgui, fundadora de la organización “Quiero un perro”, asegura que el futuro de un animal doméstico en las calles es “la muerte segura” ya que no cuenta con la capacidad de sobrevivir sin protección y comida.

“En nuestro país, vemos con gran preocupación la gran cantidad de gatos y perros abandonos que son botados a la calle, sobre todo por las personas que emigran. Esto normalmente sucede porque los costos de traslado de una mascota son muy elevados y también al verse en la penosa situación de no poder pagar los gastos que acarrea mantenerlos”, afirmó Ettedgui.

Ante esta realidad desde la fundación que dirige desarrollan campañas de concientización sobre la protección animal para evitar el maltrato, el abandono y promover la esterilización como medida de control de la población.

“Somos fieles creyentes de que las cosas se cambian actuando y no solo sintiendo lástima por los animales en estado de calle, hay que ser agentes de cambio”, indicó.

En este sentido, explica que se puede colaborar participando como voluntarios para el rescate de los animales, prestando espacios como hogares temporales, mientras se encuentra a alguien que quiera adoptar y dar el cuidado necesario que requiere el perro o gato, y asistiendo a los eventos que se realizan en la fundación.

Reconoció que uno de los puntos más importantes en esta labor tiene que ver con la comida y los medicamentos para los animales, que son muy importantes, por ello insiste en la necesidad de las donaciones.

En relación con los albergues indicó que ya no se dan abasto por lo que lanzaron el proyecto “Hogar de acogida y transición para animales”, que tiene como objetivo rescatar a peludos en situación de calle, enfermos, desprotegidos, abandonados y no solo “hacernos cargo de curarlos, sino también esterilizarlos para evitar la reproducción indiscriminada y luego de su recuperación darlos en adopción responsable”.

Está previsto que este hogar albergue animales ancianos y discapacitados que normalmente las personas no adoptan.

Desde la fundación Quiero un perro se insta a la comunidad a adoptar en lugar de comprar una mascota como un mecanismo de colaboración.

Un perro sin importar su raza dará el mismo amor, compañía y protección que se busca, no importa si es cachorro, adulto, peludo, grande o pequeño, sabrá agradecer siempre el cuidado y el amor incondicional”, afirmó Ettedgui.

*Oriana Arrioja es estudiante de la Universidad Monteávila

*Fotografía: Correio Da Venezuela

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