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Oraciones eucarísticas
  • A Jesús Sacramentado
  • Visita al Santísimo Sacramento
  • Comunión Espiritual
  • Adoro te devote (Santo Tomás de Aquino)

Para antes de la Santa Misa
Es conveniente antes de participar en la Santa Misa, considerar en que vamos a participar. La renovación del sacrificio de la Cruz, y la presencia de Cristo resucitado en el pan y el vino consagrados, es una gran gracia para cada uno de nosotros. Las siguientes oraciones pueden servir para prepararnos interiormente.
  • Oración a la Santísima Virgen
  • A San José

Para después de la Santa Misa
Al terminar la Misa, conviene dedicar unos minutos a dar gracias a Jesús por la Comunión recibida. Se pueden leer despacio y con atención estas oraciones:
  • Alma de Cristo
  • Acto de entrega de sí
  • Ante el crucifijo
  • Soneto a Jesucristo (Lope de Vega)

Visita al Santísimoa Sacramento

V/. Alabado sea el santísimo Sacramento del altar.
R/. Sea por siempre bendito y alabado.
Padre nuestro... Ave María... Gloria...
(Tres veces)



Comunión Espiritual

Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra santísima Madre; con el espíritu y fervor de los santos.

Adoro te devote (Santo Tomás de Aquino)

Te adoro con devoción, Dios escondido,
oculto verdaderamente bajo estas apariencias.
A ti se somete mi corazón por completo,
y se rinde totalmente al contemplarte.

Al juzgar de ti se equivocan la vista, el tacto, el gusto,
pero basta con el oído para creer con firmeza;
creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios;
nada es más verdadero que esta palabra de verdad.

En la cruz se escondía sólo la divinidad,
pero aquí también se esconde la humanidad;
creo y confieso ambas cosas,
y pido lo que pidió el ladrón arrepentido.

No veo las llagas como las vio Tomás,
pero confieso que eres mi Dios;
haz que yo crea más y más en ti,
que en ti espere, que te ame.

¡Oh memorial de la muerte del Señor!
concédele a mi alma que de ti viva,
y que siempre saboree tu dulzura.

Señor Jesús, bondadoso pelícano,
límpiame, a mí, inmundo, con tu sangre,
de la que una sola gota puede liberar
de todos los crímenes al mundo entero.

Jesús, a quien ahora veo escondido,
te ruego que se cumpla lo que tanto ansío:
que al mirar tu rostro ya no oculto,
sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.



Oración a la Santísima Virgen

Oh Madre de piedad y de misericordia, beatísima Virgen María. Yo, miserable e indigno pecador, recurro a ti con todo mi corazón y afecto, y ruego a tu piedad, que así como asististe a tu dulcísimo Hijo pendiente de la cruz, así te dignes asistirme a mí, miserable pecador, y a todos los sacerdotes que ofrecen hoy la Misa, aquí y en todo el mundo. Ayúdanos a que sepamos ofrecer un sacrificio perfecto y aceptable a los ojos de la Santísima Trinidad.
Amén.


A San José

¡Oh feliz varón, bienaventurado José!, a quien le fue concedido no sólo ver y oír al Dios, a quien muchos reyes quisieron ver y no vieron, oír y no oyeron, sino también abrazarlo, besarlo, vestirlo y custodiarlo!
V/. Ruega por nosotros, bienaventurado José.
R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Oración ¡Oh Dios! que nos concediste el sacerdocio real; te pedimos que, así como San José mereció tratar y llevar en sus brazos con cariño a tu Hijo unigénito, nacido de la Virgen María, hagas que nosotros te sirvamos con corazón limpio, y buenas obras, de modo que hoy recibamos dignamente el Santísimo Cuerpo de tu Hijo, y en la vida futura merezcamos alcanzar la vida eterna. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.
Amén


Alma de Cristo

Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. Oh buen Jesús: Óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame a ir a Ti. Para que con tus santos te alabe. Por los siglos de los siglos.
Amén.


Acto de entrega de sí

Tomad, Señor y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer. Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Todo es vuestro. Dadme vuestro amor y gracia que esto me basta.


Ante el crucifijo

Miradme, oh, mi amado y buen Jesús, postrado en vuestra presencia; os ruego con el mayor fervor que imprimáis en mi corazón vivos sentimiento de fe, esperanza y caridad, verdadero dolor de mis pecados y propósito de jamás ofenderos, mientras que yo, con el mayor afecto y compasión de que soy capaz, voy considerando vuestras cinco llagas, teniendo presente lo que dijo de Vos el santo profeta David: han taladrado mis manos y mis pies y se pueden contar todos mis huesos.

Soneto a Jesucristo (Lope de Vega)

¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno oscuras?
¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí!; ¡qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!
¡Cuántas veces el ángel me decía:
"Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía!"
¡Y cuántas, hermosura soberana,
"Mañana le abriremos", respondía,
para lo mismo responder mañana!
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